Por qué ganó el Brexit
En el Reino Unido dicen “Dios y mi derecho”. Parece una afirmación radical pero donde existe democracia se respeta la opinión de la mayoría, aunque el resultado de elecciones sea tan ajustado como fueron cuando el Brexit se convirtió en una realidad. Estas cifras evidencian una nación escindida por posiciones contrarias donde se habría impuesto el voto antiinmigrante.
Abandonar la UE es indudable que afectará el crecimiento de su economía, pero no significará su ruina, pues su PIB per cápita es 39,590 dólares. Con esta decisión los británicos ya no podrán usar las mismas reglas. Al no integrar el bloque europeo que agrupaba 28 naciones, necesitarán establecer acuerdos con quienes deseen entablar relaciones comerciales.
La confirmación del Brexit, aunque alteró el movimiento bursátil y subsisten temores como el incremento de costos de productos importados, lo real es que la ruptura entre el Reino Unido y la Unión Europea no será violenta, aunque muchos países estén descontentos.
Las normas europeas exigen dos años antes de consolidar cambios definitivos, entretanto seguirán aplicando las reglas comunes que aún rigen entre estos socios que si bien no compartían la misma moneda usaban similares regulaciones financieras, fiscales y migratorias.
Actualmente las negociaciones internacionales se realizan dentro de bloques económicos que usan los mismos aranceles, documentación, controles de personas, mercancías e inclusive determinan qué productos son sensibles a verificaciones. El Brexit traerá cambios para aquellos británicos que viajen por estudio o trabajo fuera de su territorio. El dinero que el Reino Unido invertía como miembro de la UE ahora tendrá que utilizarlo para otras estrategias que impulsen su comercio.
El Reino Unido tiene un intercambio comercial importante. El 2014 fue el décimo exportador mundial con 505 millones de dólares y el quinto importador por 684 millones. Ese año se convirtió en el segundo exportador de servicios, pero es innegable el rol de la UE dentro de la economía, al concentrar el 33% del comercio del orbe.
El Brexit afectará a los inmigrantes europeos, desplazados por la crisis económica que castigó a sus países. Miles trabajan en los hospitales británicos como médicos, enfermeros etc. Jóvenes atraídos por el idioma y la cercanía a su patria estudian vía Erasmus, viceversa ocurre con los universitarios ingleses que desean hablar español. Casi un millón de pensionistas del Reino Unido residen en la región ibérica.
Trabajar en grupo enriquece con nuevos conocimientos los proyectos a desarrollarse en diversos campos del saber humano, suma fortalezas. Pero si el temor a otras creencias y costumbres se apodera de las sociedades crearán cada vez normas más rígidas de control fronterizo, que impedirán se ampare a quienes huyen de la violencia. Existen personas radicales, pero la mayoría son jóvenes capaces de asimilar otras realidades e incorporarse a la producción que genera capital e impuestos.
Es necesario abrir la mente, ser tolerante, y el respeto a los derechos humanos será una realidad. Así millones podrán sobrevivir en estados que les permitan desarrollar sus capacidades. Esta actitud permitirá encontrar nuevos talentos, cultivarlos e instarlos a integrarse totalmente a otras culturas identificándose con el lenguaje del país de acogida.
No se podrán construir muros tan altos que la gente no pueda traspasarlos, el mundo no puede avanzar aislándose de acontecimientos globales, están allí latentes, nadie podrá detener los cambios y evolución a producirse en el orbe.
Los pueblos europeos temen al terrorismo, islamismo, delincuencia, también es una forma de defender la invasión a su privacidad y propiedad. Mas la inmigración es un proceso natural que ha existido, con sus riesgos, en todos los tiempos, hay que encontrar el punto medio. Actuar con ideas totalitarias no será el remedio. La tolerancia es una virtud que pocos cultivan. Suecia es un modelo. No es fácil integrarse a su sociedad, para los suecos es un reto, lo hacen sacrificando su presupuesto, paz y silencio.
Quizás algunos sigan el ejemplo del Reino Unido, pero la solidaridad es una cuestión no sólo de cifras, también de sentimientos. La UE no es perfecta pero integrarse es una oportunidad. Es difícil seguir una regla única, hay que respetarla, si no se rompe la armonía. Sudamérica nunca lo consiguió y sigue atada a sus vicios y viejas creencias.
Periodista peruana.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de julio de 2016, 8:00 p. m. with the headline "Por qué ganó el Brexit."