PEDRO CAVIEDES: Demencia
El pasado martes 3 de febrero el grupo terrorista autodenominado Estado Islámico publicó en Internet el video donde quemaron vivo, el 3 de enero pasado, en una jaula, al piloto jordano Moaz al Kasasbeh, que había caído en cautiverio el 24 de diciembre pasado. Un video atroz según todos los que lo observaron, que no quise ver para no cumplirle los deseos a ese grupo de bestias que se enorgullecen difundiendo su sevicia.
Ejemplos de asesinos que quieren hacer públicos sus crímenes se han visto en todas las épocas, pero por lo general o el asesino quiere que su identidad permanezca oculta, como en el caso de algunos asesinos en serie; o se quiere esconder el crimen, como en el caso de Hitler con los campos de concentración. Los terroristas del EI, por el contrario, difunden sus crímenes simultáneamente que se los atribuyen. Como si esto fuera poco, resulta que con esta práctica, ¡consiguen reclutar más adeptos a su causa!, ¡y lo hacen en nombre de una religión!
Quemando seres humanos vivos, o decapitándolos frente a las cámaras, consiguen que más gente se una a ellos. ¿Qué otro nombre podríamos ponerle a eso sino “demencia” en su estado más puro? Lo que preocupa entonces es saber, ¿cuántos locos andan sueltos por el mundo, y cuántos esperando el ‘llamado’ para acudir, como fieras que olfatean la sangre, al encuentro con la barbarie?
Y eso es solo lo que muestran. Este grupo terrorista se ha dedicado además de matar, decapitar y quemar vivos a quienes se le enfrentan, a esclavizar a las mujeres y últimamente también a lanzar por precipicios a los homosexuales. Son la barbarie y el atraso en toda su expresión. Son el ejemplo de un mundo que vive en dos tiempos, o quizá en tres, en el que por una parte existen naciones que estimulan, respetan y preservan la igualdad y las libertades, y por otro se cocinan grupos (y también, hay que decirlo, gobiernos) que esclavizan a partes de su población, y asesinan a los que no viven de acuerdo a las órdenes supuestamente sagradas de unas escrituras que leen, como autómatas sin capacidad de discernimiento, al pie de la letra.
A pesar de que hasta el momento la coalición ha conseguido propinarles varias derrotas y hacerlos retroceder, lo que más me parece preocupante son las bases que sientan con respecto a la capacidad de su propaganda, a la forma como escogen los tiempos para divulgar sus crueles asesinatos, los comunicados que emiten, y los ‘eficaces’ resultados que obtienen de éstos. El EI parece asesorarse de agencias de relaciones públicas y comunicaciones, como si se tratara de un partido político intentando obtener adeptos y causar el mayor impacto posible en la población y los gobiernos, por las noticias que producen.
Aunque la libertad de expresión es un término que aparece con el surgimiento de las democracias, creo que hoy, cuando se ha creado la máquina comunicadora más poderosa de los tiempos, es cuando el debate se ha multiplicado. Internet ha permitido que ya no sean los editores y las juntas directivas de los noticieros y diarios quienes escojan lo que sería o no sería responsable divulgar, sino que, para bien y para mal (en este caso para muy mal) cualquier persona puede realizar videos que alcancen una viralidad que envidiaría cualquier programa que se emita en prime time.
Como en tantas otras ocasiones, la capacidad destructora del ser humano se toma por asalto su capacidad constructora, y una vez más una herramienta de bien es convertida en un artefacto al servicio del mal.
No creo que haya habido una causa más clara en los últimos tiempos, para que Occidente dé un paso al frente y contenga de una vez por todas a estos sanguinarios, y a todo el que de una u otra forma le brinde o haya brindado su apoyo.
Hay mucho de la civilización en juego.
www.pedrocaviedes.com
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de febrero de 2015, 0:00 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: Demencia."