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Opinión

Las profecías del fin del mundo

El papa Francisco con el gobernante cubano Raúl Castro en septiembre del 2015.
El papa Francisco con el gobernante cubano Raúl Castro en septiembre del 2015. AP

A pesar de los que aseguraban que el mundo se acabaría el pasado 29 de julio con la inversión de los polos terrestres, nada sucedió, y una vez más nos encontramos con la realidad de que a pesar de los desastres de la naturaleza, de las guerras, las tiranías y la corrupción en política, religión o economía, seguimos aquí “sin noticias de Dios” ni de nadie que venga a salvarnos.

Sin embargo, el fracaso de esa profecía no debe entusiasmarnos demasiado, hay muchas más que prometen un final más o menos desastroso o apocalíptico, valga la redundancia.

No son solo los profetas y los religiosos los que creen en el fin del mundo, muchos científicos han creído en que tarde o temprano, por una u otra razón, nuestro querido planeta puede, desde volverse inhabitable hasta saltar en pedazos, sin descartar la muy vistosa versión del Apocalipsis de San Juan que augura todo un proceso de guerras, hambrunas, epidemias y otros detalles para el tan temido y ansiado final.

Isaac Newton, a pesar de ser un destacado científico enunciador de las leyes de la gravitación universal, era un fervoroso creyente y dedicó décadas de su vida a especular sobre el libro profético de Daniel, y el mencionado de San Juan. Otros científicos como Copérnico, Kepler, Fulton o Brahe también combinaban sus criterios materialistas con visiones religiosas, teoremas alquímicos y hasta predicciones astrológicas que anunciaban finales.

Entre los astrólogos más famosos está el célebre Michel de Nostradamus –consejero de la muy piadosa y fanática Catalina de Medici–, quien según las últimas especulaciones, predice en sus crípticas Centurias un cambio muy fuerte hacia el 2030, aunque el final total no será hasta el 3023. Menos mal.

Están también las profecías de San Malaquías, sobre los papas, según la cual Francisco sería el último, y además antipapa. En cierta medida lo es, pues Benedicto XVI, aunque retirado, sigue vistiéndose como tal. Puede que esta profecía de San Malaquías se esté cumpliendo, pues dice que su papado coincidirá con una nueva persecución de los cristianos y no es menos cierto que hay un recrudecimiento mundial contra el cristianismo y no sólo por extremistas musulmanes con ataques violentos, sino a través de cambios sociales como la aceptación de la homosexualidad, y de las denuncias a los casos de pedofilia o corrupción administrativa en el seno de esa institución.

Esta sensación de “al borde del abismo” que hasta se usa en las campañas políticas no es reciente. A lo largo de los siglos ha habido épocas en que la sociedad se ha creído en sus postrimerías y esto se ha manifestado a través de libros, panfletos, obras pictóricas y musicales. Del Bosco a Brueguel y de Messiaen a Margaret Atwood, pasando por series de TV con vampiros o zombis apocalípticos, el tema del final horroroso que nos merecemos por nuestros “pecados” ha inspirado la mente de más de un creador. Nuestra época no es una excepción.

No obstante, las noticias terribles que traen los medios de comunicación nos hacen a veces dudar: ¿Estaremos realmente cerca del final? ¿Tanta maldad contra la naturaleza, los animales y entre los seres humanos puede quedar impune? ¿Cuándo vendrá Dios a recomponer esto?

Algunas profecías parecen haberse cumplido o estarse cumpliendo. Por ejemplo, cuando Jesús dice: “Cuidaos de los falsos profetas….” (Mat. VII, v15 al 20), es como si hablara de los “profetas” del comunismo que predican que “la Tierra será el paraíso bello de la humanidad” como reza La Internacional, y sin embargo lo que se logra es un infierno donde los seres humanos son perseguidos, humillados y privados de sus libertades más esenciales. Da que pensar aquello de que “Por sus frutos los conoceréis”, porque el comunismo y el socialismo radical se caracterizan por la carestía de todo y por sus “malos frutos”. El hambre suele ser uno de los “frutos” de los falsos profetas del comunismo.

No descarto la posibilidad de que estemos cerca de un final; pero también es cierto que este mundo siempre ha estado acabándose. Desastres naturales y acontecimientos históricos marcan pautas que indican grandes “finales”, la Revolución Francesa o la caída del muro de Berlín fueron finales, sin duda. También el famoso diluvio, ya demostrado por la ciencia.

Para muchos cubanos el mundo se acabó en 1959, cuando perdimos nuestra patria y nos convertimos en voces que claman en el desierto. Algo similar le pasó a los tibetanos ese mismo año.

Algunos aseguran que el surgimiento de Castro al poder es el cumplimiento de otras profecías, pues tanto Daniel como San Juan Evangelista hablan de una bestia que “surge del mar” a la que se concede poder y “los gobiernos de la tierra adorarán”. Fue justamente el movimiento revolucionario de Castro el primero que secuestró aviones de pasajeros, e implantó en el siglo XX el terrorismo de bombas en cines y centros de diversión, males que se han extendido por el mundo. También fue el primero en filmar las ejecuciones sumarísimas y trasmitirlas por televisión, y a pesar de todos los horrores que ha cometido ese régimen contra su pueblo y otras naciones, los gobiernos del mundo y hasta la Iglesia Católica “adoran” su bestialidad. ¿Coincidencia o estaremos finalmente en los finales?

daniel.dfernandez.fernandez@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de agosto de 2016 a las 6:43 p. m. con el titular "Las profecías del fin del mundo."

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