El principal enemigo de Donald Trump
La publicación, hace unas dos semanas, de 296 páginas de emails de Hillary Clinton sobre la Fundación Clinton debía haber sido la principal historia de la semana en la prensa nacional. Como han notado varios prominentes observadores, los emails contenían clara evidencia de conflictos de interés. Tan preocupante como eso fue un reporte subsiguiente de CNN, basado en entrevistas con oficiales de investigación, que el Departamento de Justicia había denegado peticiones de “varias oficinas del FBI” que habían solicitado “abrir el caso respecto a la relación entre el Departamento de Estado y la Fundación Clinton”. Considerando que esta acción del FBI le da validez a las denuncias publicadas en el libro Clinton Cash del autor Peter Schweiser, publicado hace menos de un año, esto es “dinamita política” que pudiera poner en peligro la candidatura de Hillary Clinton.
Pero no ha sido así.
La historia de los emails fue publicada por varios medios pero aun CNN enterró la historia del Departamento de Justicia en lugar de darle la cobertura que merecía. Así hicieron también otros medios. ¿Cómo fue esto posible? Republicanos y otros seguidores de Trump dirán que este es el prejuicio liberal de los medios, y no estarán completamente equivocados. Quizás es fatiga con los “escándalos Clinton”, pero también la intención natural de los medios es tratar “suave” a Hillary en una campaña cerrada como se supone que sea ésta. Pero cualquier discusión sobre el por qué los medios no han dedicado más tiempo y esfuerzo a una historia importante debe también incluir otro factor: la lengua de Donald Trump.
Aunque el Donald debiera saber que a los medios no se les debe dar una excusa que desvíe su atención cuando hay una historia negativa sobre Hillary en el centro de la mesa, Trump no puede contenerse. Al día siguiente, cuando los medios debían estar colmados de historias negativas sobre Hillary, Trump formó un alboroto con sus comentarios sobre “gente de la Segunda Enmienda” planeando “hacer algo” a Hillary si llegara a tomar posesión. Y, aun antes que la reacción en los medios se calmara, Trump volvió a sus andadas declarando que el presidente Obama fue “el fundador de ISIS”.
¿Qué podemos esperar que hagan los periodistas, ya prejuiciados, cuando un candidato presidencial les presenta esta clase de material? Sus asesores de campaña trataron de remediar las cosas, pero Trump continuó siendo Trump. Cuando el comentarista radial Hugh Hewit, de impecables credenciales conservadoras, le sugirió que quizás lo que él quiso decir es que ISIS había crecido y propagado durante la administración Obama, Trump lo rechazó. Él quiso decir, exactamente, que Obama fue el fundador de ISIS.
Trump parece pensar que comportarse “presidencialmente” es una pérdida de tiempo. Él llegó a ser el primer aspirante en las primarias diciendo atrocidades y mentiras y piensa que el mismo plan lo llevará a la victoria en noviembre. En primarias él podía crear un alboroto tras otro y atraer la atención de los medios sobre sus rivales menos conocidos. Esa fórmula funcionó para ganar la nominación presidencial pero ahora no hace crecer su base de apoyo. Y, aún más, su habilidad para atraer a la prensa ayuda a oscurecer historias negativas sobre Hillary. Eso es algo que su campaña debe comprender. No es solamente que los medios liberales prefieren ignorar historias negativas sobre Hillary, Trump está haciendo todo lo posible por distraer atención sobre ellas.
Debemos observar que los medios hicieron un buen trabajo con las historias en Clinton Cash. En una semana en que Trump no tratara de ser el centro de atención, las historias sobre los emails y el Departamento de Justicia le habrían dado a los medios más tiempo y espacio para cubrir las historias negativas sobre Hillary. Quizás no habrían hecho el mejor trabajo, pero habrían hecho más daño si no fuera por la incurable avidez por atención de Trump.
Quizás cuando el Donald busque a su peor enemigo no tenga que leer periódicos, oír radio o ver televisión sino, simplemente, mirarse en el espejo.
AGonzalez03@live.com
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de agosto de 2016, 7:22 a. m. with the headline "El principal enemigo de Donald Trump."