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Opinión

El mosquito de la politiquería

El pasado viernes, cinco casos de infecciones de zika sin relación con viajes se confirmaron en el área, localizada entre las calles 8 y 28.
El pasado viernes, cinco casos de infecciones de zika sin relación con viajes se confirmaron en el área, localizada entre las calles 8 y 28. AFP/Getty Images

El Aedes aegypti, el pequeño insecto blanquinegro vector del virus, se ha tornado en un fuerte aliado para ganar votos y picar a contrincantes. Los candidatos visten con capa roja, al estilo de Supermán, y se alzan contra ese potente enemigo volador que tanto miedo infunde en la ciudadanía. Pero la falta de entusiasmo en las filas del electorado los reta como verde kryptonita.

Sin lugar a dudas, el ausentismo y el zika son dos pilares patentes de las elecciones primarias del martes próximo. En anuncios publicitarios, entrevistas en medios, discursos políticos y hasta en volantes promocionales de prevención médica, los aspirantes en las contiendas locales, estatales y federales hacen uso de esta amenaza de sanidad pública a fin de dar vigor a sus plataformas de campaña.

Saben que en Miami no pocos confiesan su temor a que este virus tome proporciones epidémicas, una vez que colonice nuestras vecindades. Eso mismo comienza a suceder.

El impacto en la calidad de vida ya es evidente, especialmente entre las mujeres embarazadas. Algunas futuras madres optan por encerrarse, como monjas de claustro, en sus hogares, conscientes de que una sola picadura, solo una, pudiera cambiar el curso de toda una vida para ellas y sus familias. Y la industria del turismo, que a cientos de miles de residentes permite ganarse el pan, encara huellas oscuras que la acosan.

Entretanto, los gobernantes no quieren hacerse cargo del problema y se lo pasan como papa caliente, apuntándose entre sí, en bandos partidistas, y culpándose unos a otros por la lentitud en atajar la bola de fuego y aplicar las medidas que urgen en aras de evitar horrendos estragos. Rick Scott responsabiliza al presidente Obama, y este al Congreso, en cuyo seno los senadores demócratas reprochan la falta de voluntad de los republicanos de la Cámara de Representantes. Ni siquiera existe, de hecho, consenso en torno a la causa, que no se trata de benevolencia, sino de una prioridad instrumental.

Si bien aquellos con el verdadero poder de frenar la diseminación de la enfermedad permanecen aletargados, otros con menor capacidad para lograrlo se regocijan con las mieles de una victoria que muy lejos está de consumarse.

Una reseña de una conferencia de prensa publicada en este diario puso de relieve la cacofonía política. El gobernador elogió la “muy buena coordinación” del Estado del Sol con el Departamento de Sanidad del Condado Miami-Dade, mientras que el secretario de Agricultura celebró “la extraordinaria labor” de los funcionarios de control de mosquitos. ¿Buena coordinación y extraordinaria labor? Palabras huecas y altisonantes, pues pululan nuevos casos de infección de arriba abajo en la península floridana.

No obstante, la verborragia y la actuación frente a las cámaras de manos en acción pocos frutos han sembrado en el auxilio a las autoridades municipales en su pugna contra este insecto de gran capacidad de resistencia. Uno que otro rociado de insecticida no es suficiente, y a la educación sobre la prevención y eliminación de criaderos le falta ímpetu. Lo primordial es conseguir los $1,900 millones que el presidente solicitó al Congreso aprobar. El circo de dimes y diretes sobre el zika en las campañas electorales poco bien hacen en la consecución de dicho fin.

Los votantes preferirían ver a sus candidatos presentar propuestas firmes e integradas de saneamiento ambiental bajo un mando unificado, en lugar de atacar a adversarios por su inacción y tardanza que, ciertamente, han dado leña a este incendio de alarma pública difícil de apagar.

¡Basta ya de exacerbar el miedo y la ira popular! ¡Basta ya de valerse de un zancudo para el beneficio político propio! Queremos más nueces y menos ruido a fin de actuar en el contexto adecuado, haciendo florecer el ingenio humano y el trabajo mancomunado capaces de finiquitar cualquier plaga.

Escritor venezolano, periodista, biógrafo y cronista del acontecer de Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de agosto de 2016 a las 10:43 a. m. con el titular "El mosquito de la politiquería."

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