Noticias del circo
No importa que el mundo sea un sitio hoy más peligroso que hace apenas unos años; que la crisis de refugiados en Europa haya desbordado todas las expectativas y tenga al borde del caos a todo un continente; que en Siria se juegue la paz del Oriente Medio —y por extensión de Occidente—; que en Asia prospere el peligro de un conflicto nuclear azuzado por Corea del Norte; que, más cerca aún, en Venezuela, se perpetúe una dictadura, y que en la vecina Colombia se pueda estar a las puertas del fin de una guerra de medio siglo con la guerrilla de las FARC. Poco interesa que nuestros aliados nos hayan perdido confianza, y nuestros enemigos, respeto. Al lado de la campaña electoral que nos tiene hasta la coronilla, tales asuntos son menudencias. La noticia del momento en los canales de televisión, mañana, tarde y noche, es solo una: la carrera en pos de la Casa Blanca y sus dos protagonistas: Hillary Clinton y Donald Trump. Lo demás es intrascendente. Calderilla.
Esta semana, las dos principales cadenas de noticias televisivas, CNN y FOX, estuvieron horas y horas dándole categoría de suceso mayor al affaire de Anthony Weiner, un político de cartelera y pene inquieto, que desencadenó un nuevo episodio de adulterio con el envío por las redes sociales de fotos de sus genitales a mujeres desconocidas. El detalle está en que el señor es el esposo de Huma Abedin, la vicepresidenta de la campaña presidencial de Hillary Clinton. Y la prensa, una vez más, se sirvió el potaje con cuchara grande. Como si no hubiera incidentes serios que reportar, cosas sustanciales que divulgar, peligros al doblar de la esquina que urge advertir. Pero no. El culto a la banalidad es contagioso, pega fácil y es más rentable. Así que mucho ojo, porque el circo en la pequeña pantalla no funciona por pura afición a la política o por vocación ciudadana. También tiene un valor agregado.
La consultora Borrell Associates anticipó que en estas elecciones el dinero que pagarán los candidatos por publicidad en medios de difusión digitales superará los $1,000 millones, cifra que se queda muy corta comprada con el costo de los anuncios en televisión, que según estima la firma llegará a unos $5,800 millones. De acuerdo con datos divulgados por el Centro para Políticas Responsables, hasta el 22 de agosto último, Clinton tenía recaudados más de $435 millones, y Trump más de $137 millones. “¿Te imaginas lo que pasará—me dice, cáustico, mi amigo Alfre— cuando los que ponen todo ese dinero busquen recuperarlo con intereses?”. El New York Post reportó que en los últimos días el magnate republicano gastaría más de $10 millones en comerciales de tv en nueve estados cruciales de cara a los comicios de noviembre: Colorado, Florida, Iowa, Nevada, New Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pennsylvania y Virginia. Y según un importante asesor de Clinton citado por el semanario Time, la candidata demócrata invertirá $77 millones en anuncios televisivos durante este mes y el próximo, que se suman a más de $3 millones gastados en agosto.
El problema es que con el tiempo todo se ha ido encareciendo, hasta el patriotismo y la vocación pública. “Solo importa el dinero —me dice mi amigo, impotente, derrotado—. De nada valen la ética ni la honradez”. Sin estar muy seguro le reprocho que no, que exagera, que su conclusión es precipitada, que no sea escéptico…y de pronto vacilo, porque hablándole recuerdo la imagen de uno de los dos candidatos a la Presidencia en entrevista de televisión, esquivando ir al grano, con fingida sonrisa y prometiendo lo que todo el mundo sabe que no va a cumplir. Entonces me muerdo la lengua, y no digo ni una palabra más.
Periodista y escritor cubano.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de septiembre de 2016, 10:10 a. m. with the headline "Noticias del circo."