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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una donación de Donald Trump merece una pesquisa

No son terribles esas conexiones entre la fundación de un candidato y las donaciones caritativas que cambian de manos como si fuera un juego? Lo son. Y ahora, por fin, el Servicio de la Renta Interna ha decidido imponer una multa a la fundación por infringir las reglas que prohíben que las organizaciones benéficas hagan donaciones políticas.Pero no esperen que Donald Trump pida disculpas. Como es habitual, su campaña no quiso responder las preguntas de un reportero del Times/Herald.

¿Pensaban que estábamos hablando de Hillary Clinton? Es lógico. Mucho se ha hablado de la Fundación Clinton y sus conexiones con Hillary cuando dirigía el Departamento de Estado.

Este periódico, entre muchos otros, la ha criticado por no romper la conexión con la fundación, con el propósito de eliminar la apariencia de un conflicto de interés. Pero a pesar de todas las acusaciones y las afirmaciones de que algo estaba mal, a pesar de todo el escándalo generado por la maquinaria de ataque de la derecha, no ha aparecido ningún conflicto ni infracción legal, ni siquiera con los ejércitos de investigadores trabajando febrilmente para descubrir una infracción que al parecer no existe.

Lo que atrajo menos atención que las numerosas historias sobre la conexión de Hillary con la Fundación Clinton fue la noticia revelada por el Washington Post de que Donald Trump pagó una penalidad al IRS en relación con un regalo de $25,000 de la Fundación Trump.

El receptor del regalo fue un comité político llamado And Justice for All (Y Justicia para Todos), controlado por la procuradora general de la Florida, Pam Bondi. Como está inscrita como una organización sin fines de lucro, la Fundación Trump no puede hacer donaciones políticas. El regalo violó las regulaciones federales.

No se discute que la donación se dio y se recibió. La transacción ocurrió. Después de la acción del IRS, Trump reembolsó a la fundación y pagó la multa de $2,500 personalmente, según un portavoz de la Organización Trump.

El resto se mantiene turbio. Originalmente, por ejemplo, la Fundación Trump dijo que le dio el dinero a otro grupo en Kansas con un nombre similar al del grupo político de Bondi. Después achacó el problema a un error administrativo y dijo que debería haber salido de la cuenta de Trump, no de su fundación.

Más serias son las preguntas sobre por qué el dinero se dio.

Bondi ha admitido que solicitó personalmente una donación al candidato. Más o menos al mismo tiempo, la oficina de Bondi dijo que estaba considerando una investigación sobre las acusaciones de fraude contra la Universidad Trump, plagada de escándalos. Bondi, que está entre los principales partidarios de Trump en la Florida, decidió al final no seguir el caso ni unirse a Nueva York y otros estados en una demanda.

Trump ha reiterado que nunca habló con ella sobre las investigaciones. “Es una gran persona, fuera de todo reproche. Nunca hablé con ella [sobre el tema]. Es una gran persona. Nunca hablé con ella sobre eso, nunca”, afirmó el candidato el lunes pasado, cuando hacía campaña en Ohio.

Puede ser totalmente cierto. Pero teniendo en cuenta la inmensa cobertura que ha recibido la Fundación Clinton, ¿por qué no se da el mismo trato a una fundación vinculada a un candidato a la presidencia que dio dinero a una procuradora general que consideraba la investigación de un presunto fraude que afectaba al candidato?

Y a diferencia del caso de la Fundación Clinton, en este caso sí hubo víctimas: personas que pagaron fuertes sumas a la Universidad Trump y se sienten estafados. ¿Por qué Pam Bondi no investiga ese caso?

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de septiembre de 2016, 8:21 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una donación de Donald Trump merece una pesquisa."

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