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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Con la seguridad no se juega


El presidente Obama firmó el viernes, durante su paso por Stanford, una orden ejecutiva para impulsar a las empresas a compartir más información entre sí sobre amenazas cibernéticas. Foto de archivo.
El presidente Obama firmó el viernes, durante su paso por Stanford, una orden ejecutiva para impulsar a las empresas a compartir más información entre sí sobre amenazas cibernéticas. Foto de archivo. EFE

Los congresistas republicanos entorpecieron la reforma de inmigración. Al final, el presidente Obama optó por emitir una orden ejecutiva. Ahora el GOP no quiere costear el Departamento de Seguridad Interna (DSI).

El DSI, que se quedaría sin fondos el 27 de febrero, no debe ser el balón político con el que el Congreso trata de anotarle un gol al presidente Obama.

Se trata de la agencia cuya misión es evitar otro ataque terrorista en suelo norteamericano, proteger las fronteras, salvaguardar el ciberespacio y aplicar las leyes de inmigración. Esta última tarea es el eje del problema y la causa del estancamiento en Washington.

El Senado ha tratado tres veces de aprobar una medida para dar fondos al DSI. Las tres han fracasado. El mes pasado, la Cámara aprobó una propuesta para financiar el departamento, pero eliminaría la acción ejecutiva de Obama, que evita la deportación de 5 millones de inmigrantes indocumentados.

No han pasado dos meses desde la inauguración de la sesión 114 del Congreso y ya hay una pelea no solo entre republicanos y demócratas —como es de esperar— sino también entre republicanos y republicanos. ¿Habrá un cierre del gobierno?

Primero, el presidente, que por mucho tiempo no hizo nada, al final emitió una acción ejecutiva en noviembre para evitar la deportación de los indocumentados con hijos que son ciudadanos norteamericanos. Fue un paso limitado pero justo para empezar a resolver el caos de inmigración. Los congresistas republicanos no habían hecho nada, aun cuando el senador Marco Rubio y el representante Mario Diaz-Balart, de la Florida, ofrecieron medidas aceptables.

Segundo, lo que hizo el presidente es perfectamente legal.

Tercero, el presidente vetará cualquier medida que busque anular su orden ejecutiva.

Lamentablemente, la necesidad de mantener la seguridad nacional se ha convertido en una tarea cotidiana en Estados Unidos. Pero el Congreso podría bloquear casi $1,000 millones que van directamente a los estados para robustecer la infraestructura y fortalecer las agencias policiales.

En Washington hay mucho juego político, pero con la seguridad de los ciudadanos no se juega.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de febrero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Con la seguridad no se juega."

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