El retraso del estado frente al Zika
Suponemos que debemos estar agradecidos. La semana pasada, el Congreso aprobó $1,100 millones para combatir la propagación del virus del Zika. Esta acción grandiosa ocurrió:
▪ Siete meses después que el presidente Obama solicitó $1,900 millones para la iniciativa.
▪ Tres meses después que el Congreso redujo una medida que estaba cargada con inaceptables reducciones de fondos para Planned Parenthood. La reducción fue fatal. Los demócratas del Senado la bloquearon.
▪ Dos meses después que Wynwood se convirtió en la Zona Cero de la transmisión local del Zika. Para entonces, se habían descubierto los casos transmitidos localmente de la enfermedad que causa graves defectos congénitos. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades declararon que Wynwood era una zona vedada para mujeres embarazadas o que planeaban quedar embarazadas.
▪ Un mes después que Miami Beach se convirtió en la nueva Zona Cero.
▪ Tres semanas después que los demócratas del Senado bloquearon otro ataque republicano contra Planned Parenthood.
▪ Y justo a tiempo para que la población de mosquitos disminuyera debido a la llegada del otoño.
¿Recuerdan cuando los legisladores republicanos exigían al gobierno de Obama que aportara los fondos para combatir el ébola? ¿Una enfermedad temible que plagaba tierras lejanas, y que debía evitarse que llegara a Estados Unidos?
Muchos de los mismos legisladores no se preocuparon por que el Zika, una plaga cercana e inmediata, se propagara localmente sin ser combatido. Su inacción fue peligrosa.
La semana pasada, el Congreso por fin aportó $1,100 millones para combatir el Zika, menos de lo que pidió el presidente Obama, pero, por suerte, no mucho menos. Los fondos forman parte de un proyecto de ley de fondos a corto plazo para que el gobierno siga funcionando hasta el 9 de diciembre.
Unos $935 millones aumentarán los esfuerzos por detener la propagación del Zika en Estados Unidos, costeando iniciativas de prevención, respuesta al virus y el desarrollo del tratamiento. Todavía no hay una vacuna.
Otros $175 millones se destinarán a las tareas en el extranjero.
Ahora que ya está el dinero, es imperativo que se asigne a las regiones más afectadas, es decir, a la Florida y específicamente al Sur de la Florida. Como dijo el senador Marco Rubio en una conferencia de prensa en Doral, “la batalla no ha terminado”.
También es hora de que el estado mejore su proceder. Parece estar tratando, pero debe esforzarse más. Los laboratorios del estado que procesan las pruebas de Zika han reducido el tiempo de espera de los resultados, pero tienen que resolver una acumulación de 900 casos; y la directiva al condado Miami-Dade de no revelar los lugares de Miami Beach donde se atrapó a mosquitos infectados no tenía ningún sentido. El condado lo aceptó cuando debió haber protestado desde el principio.
El Herald demandó para exigir que se divulgaran los lugares. Pero el estado no cedió hasta que el alcalde del condado, Carlos Giménez, le envió una carta al gobernador Rick Scott diciendo que planeaba divulgar los lugares a menos que el estado cediera. El gobernador aceptó, y ahora la comunidad sabe dónde se atrapó a los mosquitos infectados.
Los que portaban el virus del Zika se encontraron en patios y cerca de escuelas, después que el estado redujo los fondos para el control de los mosquitos.
¿Qué sentido tenía el retraso del estado?
Los residentes del Sur de la Florida merecen una respuesta.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2016, 5:08 p. m. with the headline "El retraso del estado frente al Zika."