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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Miami ante el huracán

Un empleado coloca paquetes de agua embotellada en los anaqueles vacíos de un supermercado Milam’s en Miami, el miércoles.
Un empleado coloca paquetes de agua embotellada en los anaqueles vacíos de un supermercado Milam’s en Miami, el miércoles. AP

Después de una incursión desastrosa en Haití y en el extremo este de Cuba, el huracán Matthew enfila hacia la Florida.

Atrás, en el Caribe, dejó un rastro de destrucción. En Haití, donde el huracán tocó tierra el martes a las siete de la mañana, hubo peligrosas inundaciones y por lo menos dos personas murieron bajo el embate de la tempestad.

En la ciudad cubana de Baracoa, las imágenes de la devastación son un triste testimonio de la potencia del meteoro. La ciudad más oriental de Cuba, la primera que fundaron los españoles en la isla en los albores del siglo XVI, sufrió un impacto directo y el viento demoledor convirtió muchas casas en ruinas. Afortunadamente, las autoridades cubanas afirmaron que el poderoso huracán de categoría cuatro no dejó muertos.

Ahora Matthew pasa por las Bahamas, que sufrirá los estragos del paso de la parte más intensa del huracán. Y después se teme que envuelva nuestra región con vientos de tormenta tropical poco después del mediodía de este jueves. Es lo que pronostican los meteorólogos al momento de escribir este editorial.

Desde Katrina y Wilma en el 2005 no veíamos tan de cerca la amenaza de un fenómeno natural de semejante magnitud. Pero el hecho de que pasemos un largo período sin ciclones no debe hacernos bajar la guardia. La Florida –como toda la costa este de Estados Unidos– está en la ruta de los huracanes. Esa circunstancia nos obliga a ser previsores. Fue la actitud que adoptó el gobernador Rick Scott cuando el lunes declaró un estado de emergencia para los 67 condados floridanos, incluso antes de que Matthew tocara tierra en el Caribe. El gobernador hizo bien.

Almacenar con tiempo galones de agua en la casa, tener una reserva suficiente de alimentos enlatados en la despensa, baterías para las linternas en caso de que se interrumpa el fluido eléctrico, son detalles que deben estar en la lista de lo que necesitamos tener a mano cuando se aproxima un ciclón. También es conveniente llenar el tanque del automóvil, y cargar las baterías de los teléfonos celulares.

Esperamos que los residentes de la Florida –por lo menos de su costa este, donde llegarán los vientos de Matthew– hayan tomado esas medidas. No olvidemos tampoco la protección del hogar. Si no hemos puesto cristales contra impactos en las ventanas, sí debemos cubrirlas con paneles metálicos o tablas. Y esperamos que los vecinos hayan tomado esa precaución mucho antes de leer este editorial.

El Nuevo Herald les pide a todos que se preparen bien y les desea la mejor suerte y la mayor seguridad. Y también nos gustaría que Matthew nos haga el favor de moverse un poco hacia el este en medio del Atlántico. Francamente, aunque estemos preparados, no tenemos el menor deseo de recibir una indeseada visita.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de octubre de 2016, 7:28 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Miami ante el huracán."

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