EN NUESTRA OPINIÓN: El reto de la inmigración
Cuando visite Miami este miércoles, el presidente Barack Obama hablará sobre uno de los grandes retos actuales del país: la inmigración. También criticará la decisión del juez Andrew Hanen, de Texas, de suspender temporalmente la acción ejecutiva que protege de la deportación a casi cinco millones de indocumentados, que tienen hijos nacidos en Estados Unidos y no han cometido ningún delito.
El 16 de febrero, el juez Hanen ordenó la suspensión temporal, favoreciendo la demanda presentada por 26 estados, entre ellos la Florida, que pone en tela de juicio la constitucionalidad de la acción ejecutiva del Presidente.
El Departamento de Justicia anunció inmediatamente que apelaría, y este lunes presentó un recurso para que el juez Hanen levante provisionalmente la suspensión mientras el gobierno apela.
El Presidente decidió emitir la orden ejecutiva para proteger a los inmigrantes ante la inacción de un Congreso que ha torpedeado constantemente todo intento de llevar a cabo la reforma de un sistema migratorio que no funciona. Los congresistas republicanos del Sur de la Florida, Mario Diaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen y Carlos Curbelo, se han enfrentado a su partido en este tema urgente, pero hasta ahora el GOP se ha mostrado renuente a abordar la reforma de inmigración.
Es cierto que Obama no cumplió inmediatamente la promesa de su primera campaña de resolver la situación de los indocumentados. Ese incumplimiento le costó una disminución de su apoyo en la comunidad latina, y probablemente también mermó el respaldo a los demócratas en la minoría más numerosa de la nación. Los críticos del Presidente se preguntan por qué Obama no hizo nada en el frente migratorio en sus primeros dos años en la Casa Blanca, cuando los demócratas controlaban la Cámara y el Senado.
El señalamiento no es infundado, pero en ese momento Obama también afrontaba otros problemas cuya solución el público exigía y por los cuales muchos votaron por él, como sacar la depauperada economía a flote, bajar el índice de desempleo y poner fin a las costosas guerras en Irak y Afganistán.
Mientras la reforma de inmigración quedaba para más adelante, la cantidad de deportaciones de inmigrantes que habían delinquido llegó a ser la más alta de la historia. Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de la Raza, calificó a Obama a principios del año pasado de “deportador en jefe” cuando la cifra de expulsados llegó casi a dos millones. Entretanto, el proyecto bipartidista de reforma migratoria aprobado en el Senado en el 2013 languidecía en la Cámara.
La acción ejecutiva de Obama ha sido una respuesta a esa inacción en un tema vital para millones de familias y para la nación en general. Pero como apuntaron el representante Diaz-Balart y líderes comunitarios esta semana, solo el Congreso puede arreglar la crisis de los indocumentados aprobando una reforma integral. Ya es hora de que esa reforma se produzca.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de febrero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El reto de la inmigración."