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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: El cambio climático no se puede negar

En cierto sentido, es una pena que el resort del presidente electo Donald Trump esté en Doral, y no en Miami Beach. Si su propiedad estuviera más cerca del mar, se daría cuenta de la realidad del cambio climático.

En su campaña, Trump dijo que el cambio de clima es un engaño. Pero sus palabras no pueden protegernos a los que vivimos y trabajamos aquí, o a los visitantes, del impacto visible de la subida del nivel del mar. Las calles inundadas no son un engaño. Pregunten a los vecinos de Miami Beach, que con frecuencia ven cómo el agua invade sus vecindarios, cada vez con más frecuencia.

Pero no se sienta muy seguro si su vivienda o su negocio (o su campo de golf) está en la tierra firme. El mar va a llegar hasta usted, hasta Doral y cualquier otra parte de la Florida cerca del océano. Hay que estar totalmente divorciado de la realidad para negar que los temidos efectos del cambio climático ya han llegado a nuestra península paradisíaca.

Esa es nuestra realidad actual y nuestro futuro. La pregunta es si combatiremos el fenómeno, y cómo lo combatiremos, o si lo ignoramos. Para la mayoría de nosotros, negarlo no es una opción. Los gobiernos locales ya han entrado en acción. Pero en Tallahassee, el gobernador Rick Scott es el campeón de una causa perdida. Ni siquiera deja que las agencias estatales usen la frase “cambio climático”.

Pero el gobierno federal es la fuerza más importante para trazar la política ambiental y la estrategia contra el cambio climático. Ahí es donde se crean las normas nacionales, donde se fija la política nacional y donde las normas tienen el impacto más extenso y duradero. Es donde la nación ofrece un ejemplo al resto del planeta. Y también es donde está el dinero.

Como candidato, Trump podía darse el lujo de ignorar el cambio climático. Como presidente, tiene que convertirse en un realista pragmático. En el mundo real, los hechos reales importan. Como el hecho de que el mes de octubre de este año fue el segundo mes de octubre con las temperaturas más altas desde que se lleva un registro, según datos divulgados el martes por el Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. O como el hecho de que el 2016 probablemente será el tercer año consecutivo más cálido, superando al 2015 y al 2014, que actualmente tienen el primer lugar y el segundo, respectivamente.

Y mientras los datos se divulgaban, los líderes mundiales reunidos en Marruecos trazaban planes para implementar el Acuerdo de París, en el que por fin Estados Unidos, China y muchos otros países se comprometieron a seguir un plan de acción para combatir el cambio climático.

Si Trump se retira del acuerdo, como prometió durante su campaña, no eliminará el pacto, pero convertirá a Estados Unidos en un país aislado entre las principales naciones del planeta. Pero si actuara junto al resto del mundo, podría evitar los peores efectos del fenómeno climático antes de que sea demasiado tarde.

Trump debe visitar nuestras playas, preferiblemente durante la luna llena y en la época de las mareas más altas. Es posible que entonces descubra la temible verdad. Vería las playas estrecharse hasta casi desaparecer cuando la marea sube. Vería las calles en peligro crónico de inundación. Vería la invasión del océano.

Descubriría que el cambio climático no es un engaño. El presidente electo podría dejar de ignorar el peligro y ayudar a curar el planeta.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de noviembre de 2016, 7:47 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El cambio climático no se puede negar."

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