EN NUESTRA OPINIÓN: Donald Trump y el Medicaid
El presidente electo Donald Trump ya se ha echado atrás con respecto a su promesa de campaña de que iba a revocar Obamacare por completo, diciendo que conservaría algunas de las protecciones de seguros más populares de la ley.
Muy pronto, puede esperarse que ciertos gobernadores de su propio partido aleguen que sería asimismo adecuado conservar el componente más exitoso de la ley: la expansión de Medicaid. Trump debería seguir ese consejo. Y, por su parte, el gobernador de la Florida Rick Scott debería seguir el ejemplo del presidente electo.
Treinta y un estados — 11 administrados por gobernadores republicanos, excepto el gobernador Scott, quien ha rechazado los fondos federales que darían seguro médico a un millón de floridanos necesitados — han aceptado fondos de Obamacare para extender el Medicaid a cualquiera que gane menos del 138 por ciento del límite federal de pobreza (alrededor de $16,400 para un individuo).
Como resultado, al menos 10 millones de estadounidenses tienen seguro médico, que perderían sin la expansión.
La mayoría de estos beneficiarios afirman estar satisfechos con la cobertura. Y sus gobernadores — entre ellos el vicepresidente electo Mike Pence de Indiana — han reconocido que la expansión ha animado la atención médica preventiva, disminuyendo las visitas a la sala de emergencia y ahorrando dinero en atención médica.
Lo que es más, la expansión de Medicaid ha tenido éxito sin desanimar la empleomanía, algo que temían algunos que ocurriera.
Sean cuales fueran los problemas que presentan otras partes de la Ley de Atención Médica asequible del presidente Obama (sobre todo el aumento de las primas en los mercados de seguros en Internet de los estados), la expansión de Medicaid ha funcionado.
Eliminarla ahora afectaría los presupuestos de los estados, la industria de la atención médica y, sobre todo, a los que ahora tienen seguro gracias a ella.
Eso no quiere decir que los republicanos no deberían hacer cambios. Muchos gobernadores ya lo han hecho, con la autorización de la administración de Obama.
En Indiana, por ejemplo, se exige a los beneficiarios que hagan pagos a cuentas de ahorros de salud. La administración de Trump podrá hacer otras innovaciones.
En condiciones ideales, los funcionarios de Medicaid de Trump resistirán las modificaciones que hagan indebidamente difícil que las personas calificadas reciban seguro médico.
Exigencias de que los beneficiarios tengan empleos, por ejemplo, o que deberían asumir copagos que no pueden pagar, socavarían el propósito de la expansión.
Aún más contraproducente sería que el Congreso reluciera drásticamente el financiamiento al Medicaid, como han propuesto algunos republicanos en el Congreso. Mucho mejor sería permitir que los estados sigan ajustando sus operaciones individualmente según sea necesario.
En este momento, Medicaid ofrece seguro médico a alrededor de uno de cada cuatro estadounidenses.
Ahora que el resto de la Ley de Atención Médica Asequible está amenazada por cambios drásticos, es esencial conservar este pilar de la seguridad de la salud, e incluso trabajar por persuadir a los estados restantes, como la Florida, a que lo acepten.
ESTE EDITORIAL SE PUBLICÓ PRIMERO EN BLOOMBERG VIEW.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de noviembre de 2016, 7:58 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Donald Trump y el Medicaid."