EN NUESTRA OPINIÓN: Antonio Maceo, un luchador por la libertad
Los cubanos recuerdan este 7 de diciembre la muerte en combate de uno de sus campeones en la lucha por la libertad: Antonio Maceo y Grajales, el Titán de Bronce.
Cuando estalló la primera guerra por la independencia de Cuba, en 1868, Maceo se unió enseguida a las filas de la insurrección. Su probado valor en los combates le ganó rápidamente ascensos en el Ejército Libertador, hasta alcanzar el grado de mayor general.
Ese primer intento de los cubanos por separarse de la metrópoli española fracasó, y la paz con la Corona se firmó en 1878. Maceo, como muchos otros independentistas, tomó el camino del exilio.
Diecisiete años después, en 1895, estalló otra guerra por la libertad en la que Maceo tuvo de nuevo un papel destacado. Junto al luchador dominicano Máximo Gómez realizó la invasión de Oriente a Occidente, cuyo objetivo era llevar el conflicto hasta La Habana. En la marcha, derrotaron varias veces a las tropas del capitán general Valeriano Weyler.
El 7 de diciembre de 1896, cerca de la localidad de Punta Brava, el héroe indomable cayó en un combate contra una columna española. Las incontables batallas en las que derrotó a un enemigo mejor pertrechado, las numerosas heridas sufridas en los combates y que le dejaron cicatrices por todo el cuerpo, son un testimonio de su sentencia legendaria: “La libertad no se mendiga; se conquista con el filo del machete”.
Hoy, por primera vez en los últimos 57 años, la fecha de la muerte de Maceo se conmemora sin la presencia del dictador Fidel Castro, fallecido el 25 de noviembre pasado.
La caída del Titán de Bronce se recuerda esta vez sin el habitual discurso de Castro, quien repetidamente intentó vincular a los héroes de las guerras por la independencia en el siglo XIX con los militantes que impusieron un sistema socialista en Cuba en el último medio siglo. Sin embargo, esa comparación injusta era constantemente desmentida por la vocación represiva del gobierno castrista, por su censura a la libertad, por su política de Estado divorciada de los ideales que sostenían los patriotas del siglo XIX como Maceo.
El régimen que Castro instauró en 1959 sigue en pie. Pero se ha apagado su retórica, en la que utilizaba a los próceres de las luchas por la libertad para adelantar los fines doctrinarios de la revolución. Y en capacidad oratoria, Raúl Castro, el heredero del poder, es una sombra de su difunto hermano.
Al conmemorar un aniversario más de la muerte del Titán de Bronce, los cubanos en las dos orillas del Estrecho de la Florida recuerdan el ejemplo de un hombre que dio su vida por la libertad de su país. Al mismo tiempo, a escasos días de la muerte de Castro, vislumbran lo que podría ser el inicio de una nueva era en el devenir de su nación.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de diciembre de 2016, 6:37 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Antonio Maceo, un luchador por la libertad."