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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: El examen que espera a los nominados de Trump

El rapero estadounidense Kanye West (d) posa para la prensa junto al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, en la Trump Tower de Nueva York.
El rapero estadounidense Kanye West (d) posa para la prensa junto al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, en la Trump Tower de Nueva York. Bloomberg

Le preocupa que Donald Trump esté nombrando a multimillonarios del mundo empresarial a su gabinete? No se preocupe: podrían pasar meses antes de que esas personas lleguen al gobierno federal. O quizá nunca llegarán. El equipo de transición de Trump está muy retrasado en examinar a sus nominados en busca de posibles conflictos de interés. Y eso no concuerda con un traspaso del poder sin contratiempos.

A diferencia de su programa de televisión, aquí Trump no tiene la última palabra a la hora de contratar. Los nominados afrontan un largo proceso para determinar que trabajarán para el pueblo norteamericano, no para enriquecerse en el cargo. Por ley, deben presentar cientos de páginas de revelaciones financieras, desprenderse de activos, dejar puestos y tomar otras medidas para evitar conflictos de interés. Deben someterse a una investigación de sus antecedentes por el FBI. Y eso es solo la rama ejecutiva. El Senado, que tiene la potestad de confirmar o rechazar a los nominados, tiene sus propios requisitos.

Trump, como todo el mundo sabe, todavía tiene que someterse a los mismos procedimientos. Al igual que él, sus nominados son mayormente nuevos en Washington, así que probablemente saben poco de los exámenes y de las cosas a las que deben renunciar, o de las leyes que dictan esos procedimientos. La principal ley, vigilada por la Oficina de Ética Gubernamental, es la Ley Federal 18, Sección 208. Este estatuto penal sobre conflictos de interés prohíbe que un empleado de la rama ejecutiva participe “personalmente y sustancialmente” en asuntos de gobierno que afecten sus intereses financieros o los de un cónyuge o un hijo menor de edad, un socio, una organización de la cual es ejecutivo, director, fideicomisario, socio general o empleado, así como cualquiera con quien esté negociando o con quien tenga un acuerdo concerniente a un posible empleo.

Eso significa que los miembros del equipo de Trump, pagados o no, no pueden tener ningún trabajo que represente un conflicto de interés. Deben dejar sus compañías y sus juntas corporativas; vender sus acciones, y revelar pagos, demandas u otros arreglos que puedan dar lugar a un conflicto.

Puede haber tantos problemas que muchos presidentes electos no divulgan el nombre de sus nominados hasta que han pesado un examen riguroso. En el gobierno de Obama, debían responder un cuestionario de 63 preguntas para estar libres de una posible sorpresa. Aun así, a veces había sorpresas que los descalificaban para el puesto, como los $140,000 en impuestos no pagados que hundieron la nominación de Tom Daschle como secretario de Salud y Servicios Humanos.

La campaña de Trump dice que ha estado preexaminando a candidatos, pero no ha dado pruebas. Una portavoz dijo que el equipo tiene “procedimientos y protocolos” establecidos pero no los describió ni respondió preguntas sobre la lentitud del proceso.

Las revelaciones públicas sobre Penny Pritzker, secretaria de Comercio del presidente Barack Obama y heredera de la fortuna de los hoteles Hyatt, muestran lo complicado que el proceso puede ser para empresarios ricos sin experiencia en el gobierno. Los nominados empiezan con el Formulario 278, un examen a fondo de sus finanzas y de su historia. El formulario de Pritzker tenía 184 páginas. También presentó un detallado acuerdo de ética, prometiendo vender sus intereses financieros en 221 entidades.

El examen minucioso es crucial para un gobierno honesto. La escasa prioridad que Trump le está dando a este proceso, así como el hecho de que no ha revelado sus intereses financieros, indican que no entiende por qué es importante, o no le importa.

Este editorial se publicó originalmente en The New York Times.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de diciembre de 2016, 5:48 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El examen que espera a los nominados de Trump."

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