EN NUESTRA OPINIÓN: Cierren la puerta a los estafadores del Medicare
Miami-Dade presentará al presidente electo, Donald Trump, un exclusivo problema internacional de crimen y castigo.
El delito es estafar al Medicare, un programa de salud costeado por los contribuyentes. Muchas estafas son llevadas a cabo en el condado Miami-Dade por cubanos que llevan poco tiempo en Estados Unidos. Pero la capacidad de castigar a estos estafadores es insuficiente.
Grupos criminales bien organizados contratan a los recién llegados, con la promesa de que ganarán una fortuna y las pocas probabilidades de ser capturados antes de hacerse ricos. Los nuevos contratados no tienen antecedentes penales en Estados Unidos y pueden abrir con su nombre clínicas falsas que facturan al Medicare por servicios inexistentes. Muchas veces los culpables no son capturados hasta que son millonarios.
Si caen bajo la lupa de los investigadores federales, los cubanos escapan a la isla, o a México, la República Dominicana u otro país hispanohablante para evadir el encausamiento federal.
Esto ha sucedido en Miami-Dade repetidamente, año tras año. Y aunque han desmantelado varias bandas de estafadores, los fiscales federales locales no han podido atrapar a la mayoría de los sospechosos y tampoco han sido capaces de detener el fraude.
La oficina del FBI en Miami calcula que hay unos 160 fugitivos sospechosos de haber participado en casos de fraude al Medicare en el Sur de la Florida. Muchos están en Cuba. La labor de estos fiscales fue detallada la semana pasada en una serie de artículos investigativos de Jay Weaver, reportero del Miami Herald.
No se entiende que se permita que se siga cometiendo esta descarada estafa contra nuestro sistema de atención médica, que ya tiene problemas. ¿Dónde está el enojo político por este fraude en el Sur de la Florida? ¿Los representantes de Miami-Dade en Washington han levantado la voz lo suficiente para presionar al gobierno cubano para que cierre la vía de escape de los delincuentes que estafan a los contribuyentes norteamericanos?
¿Y por qué se permite a Cuba, nuestro nuevo amigo diplomático, acoger a estos estafadores del Medicare sin ninguna explicación ni repercusiones? Quizá hagan falta unos cuantos mensajes fuertes de Trump en Twitter.
Dos integrantes de la delegación de Miami-Dade, los representantes republicanos Mario Diaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, dijeron a la Junta Editorial que están muy al tanto del problema y tratando de combatirlo, pero culpan a nuestras nuevas relaciones diplomáticas con la isla por facilitar, sin quererlo, la actividad de los delincuentes.
Diaz-Balart dice que es inexplicable que esas personas lleguen aquí ya entrenadas en la manera de estafar al Medicare. “¿Cómo unas personas que acaban de llegar, en un período muy corto se convierten en parte de un sistema muy sofisticado para cometer fraude?”, preguntó en un correo electrónico. ¿Y cómo ellos y los millones que roban terminan en Cuba?
“Debemos tomar medidas contra estos estafadores”, dijo Ros-Lehtinen.
Ha habido éxitos. Los fiscales federales locales han empezado a presentar acusaciones selladas para que los blancos de las investigaciones no descubran que los están buscando.
Y varios países con tratados de extradición con Estados Unidos han colaborado en la captura y la extradición de fugitivos del fraude al Medicare, con la excepción de Cuba.
El representante republicano Carlos Curbelo, de Miami, ha dado pasos bienvenidos para dar prioridad al fraude cometido por cubanos. Su proyecto de ley apunta a individuos. Sus colegas deben incrementar el esfuerzo de Curbelo para poner a las bandas criminales fuera de circulación.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de enero de 2017, 4:26 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Cierren la puerta a los estafadores del Medicare."