EN NUESTRA OPINIÓN: Un suicidio frente a un público apático
Una niña de 14 años, angustiada por sus problemas, se suicidó en la casa de sus padres adoptivos, mientras transmitía en Facebook los últimos momentos de su vida, para que todos lo vieran.
Fue un suceso terrible. Pero así fue como Naika Venant puso fin a su breve y nada envidiable existencia. Se ahorcó con una bufanda atada en la puerta de la ducha, a las 3 a.m. del domingo 22 de enero, en la casa de su familia adoptiva en Miami Gardens. Y cientos de personas observaron, comentaron o se burlaron. Lo que la gran mayoría de esas personas no hizo fue tratar de ayudar a Naika.
Los administradores del Departamento de Niños y Familias de la Florida (DCF), responsable de los niños bajo el cuidado del estado, emitieron una breve declaración.
“Estamos horrorizados y devastados por la noticia de la muerte de esta joven”, dijo el secretario del DCF, Mike Carroll. “Llevaremos a cabo una revisión especial, completa y multidisciplinaria, para examinar la historia de esta niña y las circunstancias en que era atendida”.
La tragedia de niños y adolescentes que mueren estando bajo custodia del estado no es nueva en la Florida. Lo peor es que Naika posiblemente no será la última. El estado, cuando hace las cosas bien, puede ser un salvador de niños en peligro. Pero cuando no las hace bien. . .
En el 2011, una niña de 10 años, Nubia Barahona, fue torturada y asfixiada con productos químicos en la vivienda de sus padres adoptivos antes de que la encontraran, muerta, en una camioneta en un costado de la carretera, en Palm Beach. Rilya Wilson, de 4 años, desapareció cuando estaba bajo custodia del estado años antes. Su caso todavía no se ha resuelto.
En el 2014, una investigación de las reporteras Carol Marbin Miller y Audra Burch, del Miami Herald, halló que 477 menores habían muerto en la Florida, en cuidado adoptivo o después que se los quitaron a los padres y después los devolvieron, solo para sufrir un desenlace mortal. La serie investigativa dio lugar a grandes cambios en los procedimientos del DCF.
Naika estaba deprimida e infeliz. Los mensajes de texto que envió antes del suicidio revelaban su estado de ánimo: “Cansada de mi vida sin sentido no quiero hacer esto más”.
De su muerte, algunos culpan a Facebook. Pero el sitio de medios sociales era más bien como la casa al otro lado de la calle donde cierran las persianas, ¿no es así? Si usted ve que algo terrible va a pasar, o entra en acción o no participa. ¿El DCF? Su supervisión de los menores ha sido deficiente. Naika fue agredida sexualmente en un centro de adopción y nunca volvió a ser la misma de antes.
A la madre de Naika la denunciaron como “excesivamente abusiva”, por lo que Naika fue colocada bajo el cuidado estatal. Pero las cosas no mejoraron para la niña. Además de ser violada, Naika pasó por lo menos por 10 hogares de adopción y albergues desde abril, según el abogado Howard Talenfeld, que está representando a la madre. Talenfeld dijo que la niña nunca recibió la ayuda psicológica que necesitaba, aun cuando era visible la conducta peligrosa que la llevó a suicidarse.
Pero hay más personas que tienen parte de culpa: los cientos de “amigos” de Facebook que vieron el video y se rieron, se burlaron de ella y no intervinieron. Solo un amigo verdadero llamó a la policía.
Facebook dice que quita esos videos perturbadores, pero no pueden hacer nada respecto a la gente que ven un suceso que se desarrolla, como si estuvieran viendo una película.
Eso también es una tragedia.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de enero de 2017, 7:36 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un suicidio frente a un público apático."