Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Detrás del discurso presidencial

El presidente Donald Trump reiteró ante el Congreso que construirá un muro en la frontera sur.
El presidente Donald Trump reiteró ante el Congreso que construirá un muro en la frontera sur. AP

En su discurso del martes por la noche ante el Congreso, el presidente Donald Trump se mantuvo sereno, no ostentoso. Pero bajo su apariencia relativamente tranquila, no estaba claro qué guión estaba leyendo.

Inmigración: ¿Qué hay del camino a la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados que Trump mencionó a presentadores de CNN antes del discurso? Ese camino todavía termina en “el Muro”. Según CNN, lo que se interpretó como una postura más suave del Presidente hacia los inmigrantes indocumentados resultó ser un ardid para conseguir una publicidad favorable antes del discurso.

A eso lo llamamos una mentira. Y el propio Trump fue la fuente de las falsas noticias sobre las que sigue alertando a sus partidarios.

No hubo una mención de esta postura más suave y más pragmática ante la inmigración en el discurso del Presidente. Fue al revés: la base de partidarios de Trump tuvo las ideas por las que votaron. Trump les aseguró: “Pronto empezaremos a construir un gran muro en nuestra frontera sur”. Y después hizo este anuncio asombroso: la creación de una oficina especial para ayudar a las víctimas de crímenes cometidos por inmigrantes, no solo inmigrantes indocumentados, sino todos los inmigrantes. Esta mal concebida agencia, conocida por sus siglas en inglés, VOICE, es un reflejo del Trump de siempre, buscando echar la culpa a otros, dividir y mantener contenta a su base de apoyo. ¿Por qué otra razón VOICE publicaría una lista semanal de todos los delitos cometidos por inmigrantes? Esto no es más que designar a un chivo expiatorio. ¿Quién en el lado republicano levantará su voz contra esta agencia?

Rusia: No, tampoco dijo nada sobre este problema. Rusia ha interferido en la campaña presidencial y se debe de estar riendo a nuestras espaldas.

Medio ambiente: El martes por la noche, Trump dijo que, como nación, debemos promover el aire limpio y el agua limpia. El martes por la tarde, firmó una orden ejecutiva que podría eliminar la Regulación de Agua Limpia, parte de su constante ataque contra la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Planea reducir el presupuesto de la EPA —hasta un 24 por ciento, según varios estimados— para pasar esos fondos al Pentágono. Reducir los fondos de la EPA es una cosa, pero con el cuidado con que se reduzcan dependerá que el agua que bebemos no nos envenene.

Odio: Trump dijo: “Aunque podemos ser una nación dividida por la política, somos un país que se une en la condena al odio y a la maldad en todas sus formas horribles”. No, no lo somos. Durante la campaña, el discurso de Trump fue de odio. Fue la retórica que usó para entusiasmar a su base de apoyo. El martes, reconoció el Mes de la Historia Negra y denunció el prejuicio y la violencia, especialmente las amenazas y el vandalismo en cementerios y centros comunitarios judíos, y el tiroteo de la semana pasada en Kansas City contra ingenieros norteamericanos de origen indio. Pero sobre los musulmanes que han sido víctimas de ataques en distintas partes del país, silencio.

El martes por la noche se montó un escenario: mujeres afroamericanas sentadas junto a la primera dama; el padre afroamericano de un hijo asesinado; un afroamericano graduado de una escuela charter. Todos los presidentes de estos tiempos han usado esa clase de escenario, pero en este caso sonaba hueco.

Lo que realmente necesitábamos oír era un repudio decidido de la violencia causada por el odio. El Presidente debe ser más claro y más explícito en ese tema.

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