EN NUESTRA OPINIÓN: El tuit presidencial: Un ataque gratuito de Trump contra Obama
El presidente Trump pronunció un discurso ante el Congreso el 28 de febrero que se apartó de su tono habitual. Esa noche, habló en el Capitolio con moderación, de una forma que muchos observadores no vacilaron en calificar de “presidencial”.
Pero solo unos días después, el mandatario volvió a hacer de las suyas.
El jueves pasado, el flamante secretario de Justicia, Jeff Sessions, se recusó de la investigación que hace el Departamento de Justicia sobre la intromisión de Rusia en la campaña electoral norteamericana, al aflorar detalles sobre contactos que sostuvo con el embajador ruso en Estados Unidos, Sergei Kislyak.
El viernes, momentos antes de viajar a su mansión floridana de Mar-a-Lago, Trump estalló en ira en la Oficina Oval por la recusación de Sessions y discutió acaloradamente con Steve Bannon, Reince Preibus y otros asesores. Y el sábado, arremetió inesperadamente contra el ex presidente Barack Obama, acusándolo de haber ordenado un espionaje de las llamadas telefónicas en la Torre Trump en Manhattan durante la campaña electoral. Trump hizo la acusación en lo que parece ser su medio de comunicación favorito, Twitter, sin ofrecer ninguna prueba que respaldara sus afirmaciones contra su antecesor.
Y empeoró las cosas al comentar en Twitter que Obama era un “hombre malo (o enfermo)”.
Obama negó haber ordenado esa vigilancia, al igual que James Clapper, ex director de Inteligencia Nacional.
También lo negó el director del FBI, James Comey, a quien nadie podría acusar de inclinarse hacia el lado demócrata, sino más bien de todo lo contrario. Vale recordar la intervención imprevista de Comey en los últimos días de la campaña, cuando anunció que estaba investigando de nuevo los correos electrónicos de la candidata demócrata Hillary Clinton. Al final Comey dijo que en realidad no había nada nuevo que investigar, pero el daño ya estaba hecho. Pues bien, ahora Comey, sin duda sorprendido por los inusitados tuits de Trump, le ha pedido al Departamento de Justicia que refute públicamente la acusación del mandatario.
Comey quiere evitar que se acuse al FBI de una actuación inapropiada. A Trump no parece importarle. Su reacción a la decisión de Sessions –y a las crecientes revelaciones de una conexión rusa en su campaña– es tan inesperada como incoherente. Debe de haber pensado que la mejor defensa es el ataque, y quiere desviar la atención de los enredos de su gobierno abriendo una investigación sobre una supuesta acción del presidente Obama de la cual no ofrece la menor evidencia. Pero la realidad es que la injerencia de Rusia en las elecciones norteamericanas y los contactos de Moscú con asesores de Trump es una sombra ominosa que pesa sobre el gobierno actual, un asunto que se debe aclarar cuanto antes.
Entretanto, Trump no puede acusar a nadie sin fundamentar su acusación. No puede esperar que creamos al pie de la letra todo lo que dice. Eso puede ocurrir en un país gobernado por un déspota omnipotente, pero no en una democracia.
Tampoco puede ofender gratuitamente a nadie en un mensaje de Twitter, llamándolo, como le dijo a Obama, “hombre malo o enfermo”. Eso es ofensivo, no es presidencial, y Trump hace daño a su imagen de gobernante con ese tipo de comentarios incompatibles con su cargo. El pueblo norteamericano merece algo mejor que unos tuits proferidos en un ataque de ira. Merece saber la verdad.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de marzo de 2017, 6:55 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El tuit presidencial: Un ataque gratuito de Trump contra Obama."