EN NUESTRA OPINIÓN: Una carta al gobierno de Irán
La carta abierta a Irán de 47 senadores republicanos cuestionando el valor de cualquier acuerdo para congelar el programa nuclear del país asiático es otra acción sin precedentes que socava la capacidad del presidente en política exterior.
La carta es un intento por obstaculizar un esfuerzo multinacional por lograr un acuerdo seguro con Irán para detener su programa de armas nucleares mediante la diplomacia y no mediante la guerra. Es difícil entender cómo los republicanos pueden rechazar un trato cuyos detalles todavía se están elaborando, sobre todo cuando no tienen una alternativa razonable.
Una cosa es que el Senado exija tener una voz en lo que se negocie. Pueden alegar que darle al Senado la oportunidad de participar haría el acuerdo más creíble y más vinculante. Pero otra cosa es soslayar al presidente Obama y comunicarse directamente con los líderes de Irán, lo cual constituye una intervención irresponsable en una negociación diplomática, y además un intento de humillar al Presidente y debilitar su autoridad.
Los senadores que firmaron la carta violaron un principio que fue útil al país durante la Guerra Fría: la política se detiene a la orilla del mar. Entre los siete republicanos del Senado que se negaron a firmar estuvo el presidente republicano del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Bob Corker, de Tennessee, que ha estado trabajando con los demócratas en un proyecto de ley sobre Irán y no quiere estropear un esfuerzo bipartidista.
Si las conversaciones fracasan, habría que mantener la presión sobre Irán con sanciones económicas. Eso requerirá la cooperación de Europa, Rusia y China. Pero si Estados Unidos es el causante de un fracaso, el régimen de sanciones internacionales podría derrumbarse, para beneficio de Irán.
Es difícil ver qué objetivo perseguían los 47 republicanos que firmaron la carta. Según la Agencia Internacional de Energía Atómica, las limitaciones que Irán aceptó mientras las negociaciones se llevan a cabo han dado lugar a un mayor nivel de inspecciones internacionales y a una aguda disminución —o a la eliminación— de uranio enriquecido, al menos por ahora. Si la carta convence al gobierno iraní que el acuerdo no tiene futuro, ¿qué incentivo tendría para seguir acatando las limitaciones?
Los líderes iraníes han desestimado el efecto de la carta. Entienden el juego político en Washington y también entienden que el Congreso no puede negociar la política exterior. Pero aparte de dejar un mal precedente, también puede tener consecuencias prácticas negativas, especialmente si Irán culpa a Estados Unidos del fracaso de las negociaciones.
La pregunta es cómo se evita que Irán tenga armas nucleares. La última ronda de conversaciones constituye el intento más exitoso de detener a Irán desde que la comunidad internacional empezó a buscar ese objetivo en el 2003.
Puede fracasar, y el presidente Obama ha dicho que en ese caso acudiría a otros medios. Pero se debe dejar a los negociadores que terminen el proceso sin la interferencia política de legisladores que no ofrecen una mejor solución y que no pueden negociar acuerdos con otros países.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2015, 1:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una carta al gobierno de Irán."