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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: WikiLeaks y el trabajo secreto de la CIA

Las revelaciones de WikiLeaks han puesto a James Comey, director del FBI, en el centro de una tormenta política.
Las revelaciones de WikiLeaks han puesto a James Comey, director del FBI, en el centro de una tormenta política. Bloomberg

La revelación de WikiLeaks sobre la división de intromisión cibernética de la CIA parece ser mucho más dañina para el espionaje norteamericano en el extranjero que una amenaza para los norteamericanos comunes en casa.

Esto no es la escandalosa vigilancia nacional masiva por la Agencia de Seguridad Nacional revelada por Edward Snowden en el 2013 y anulada correctamente por el presidente Barack Obama y el Congreso en el 2015.

Esta es una historia diferente.

La CIA no está autorizada legalmente a operar dentro de los Estados Unidos, y el FBI tendría que recibir autorización legal para usar estas herramientas de piratería informática (hacking) contra ciudadanos estadounidenses.

De todas formas, para asegurar que la CIA no se esté excediendo, valdría la pena que el Congreso realizara una investigación, sobre todo después que el presidente Donald Trump acusó al ex presidente Obama de autorizar el año pasado una vigilancia de las llamadas telefónicas en la Torre Trump en Nueva York, cuartel general del mandatario antes y después de su elección.

Aunque no es un secreto que la CIA usará cualquier medio para recoger datos, al parecer esta es la mayor filtración de sus documentos en la historia.

La cantidad de casi 9,000 documentos del 2013 al 2016 sugiere que la agencia ha acumulado más de 1,000 virus y otras herramientas de hacking para entrar en teléfonos inteligentes, aplicaciones de mensajes y hasta televisores inteligentes Samsung para recoger mensajes de voz y de texto antes de que sean codificados.

A diferencia de Snowden, WikiLeaks no incluyó ejemplos de cómo se elegía a las personas que iban a ser objeto de vigilancia, lo cual reduce el daño a la seguridad nacional.

El sitio tampoco reveló cuáles eran las herramientas de hacking; hacerlo habría sido muy imprudente.

Pero WikiLeaks sí indicó que la CIA no avisó intencionalmente a Apple, Google, Microsoft y otras compañías sobre las vulnerabilidades en sus productos.

Apple dijo que su software operativo de iPhone más reciente corrigió muchas de las fallas identificadas en la filtración, pero compañías de tecnología de Silicon Valley y de otras partes han tenido que esforzarse para arreglar cualquier falla remanente y devolver la confianza a sus atemorizados clientes.

La CIA también necesita reafirmar su confianza. Necesita estar segura de que tiene pleno control de su arsenal de espionaje electrónico y que está examinando adecuadamente a empleados y contratistas con acceso al material clasificado. Se ha iniciado una investigación federal para encontrar la fuente de la filtración.

Teniendo en cuenta el historial de WikiLeaks de divulgar correos electrónicos embarazosos de los demócratas durante la campaña electoral, el momento elegido para esta filtración es interesante.

El Presidente ha tenido enfrentamientos con la CIA, que afirma que agentes rusos dieron esos correos electrónicos a WikiLeaks para ayudarlo. Los partidarios de Trump ya están usando la filtración para atacar a la agencia, concentrándose en una sección que dice que agentes de la CIA pueden hacerse pasar por piratas informáticos rusos.

La semana pasada, el director del FBI, James Comey, fue al Capitolio para reunirse con líderes del Congreso y discutir temas de seguridad nacional. En la reunión privada, a Comey seguramente le preguntaron sobre la divulgación por WikiLeaks de documentos de la CIA y la acusación del presidente Trump de que estaban espiando las llamadas en la Torre Trump.

Pero Comey ya ha advertido que en la era digital, hay que trabajar y vivir como si fuera fácil que vigilen la actividad electrónica de uno. “En Estados Unidos no hay tal cosa como la privacidad absoluta”, dijo Comey. La CIA debe de haber aprendido esa lección.

Este editorial se publicó originalmente en el Sacramento Bee.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de marzo de 2017, 6:35 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: WikiLeaks y el trabajo secreto de la CIA."

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