EN NUESTRA OPINIÓN: La muerte de José Fernández, una triste lección
La reacción a la muerte de José Fernández, lanzador de los Miami Marlins, ha pasado lentamente del tributo a un héroe que murió en un horrible accidente a una lección amarga sobre los excesos de la fama y la riqueza.
La noticia del jueves pasado de que Fernández, que tenía 24 años, estaba ebrio cuando pilotó su lancha a una velocidad excesiva en la oscuridad de la noche, es una confirmación de que su acción puso fin a tres vidas, incluida la suya. Es una verdad dolorosa.
El informe de la Comisión de Conservación de la Fauna y los Peces de la Florida indicó que Fernández estaba en estado de embriaguez y había consumido cocaína cuando ocurrió el accidente en la bahía de Biscayne, en septiembre del año pasado.
Fue una aventura que no debió haber sucedido. Pero Fernández había tenido un disgusto y quería calmarse con un paseo marítimo. Nadie podía detenerlo.
La conclusión de los investigadores —que la culpa del accidente fue de Fernández— constituye el clímax de esta tragedia.
Ahora queda el enredo de las demandas.
El abogado Ralph Fernández, que representa a la familia del pelotero, rechaza las conclusiones de los investigadores sobre la causa del horrible accidente.
Hace seis meses, Miami le dio al lanzador una despedida de héroe. Ahora sabemos que de haber sido el único sobreviviente, probablemente lo habrían acusado de homicidio por la muerte de sus dos pasajeros: Emilio Jesús Macías, de 27 años, y Eduardo Rivero, de 25.
Fernández era carismático y amistoso, y a los fanáticos les encantaba verlo lanzar. No tenía miedo en el montículo, y ese jubiloso abandono que lo hacía tan prometedor probablemente causó la tragedia esa noche. Los que critiquen que había consumido droga deben recordar que era un héroe, pero sobre todo un ser humano.
No podemos olvidar que era una joven estrella con un futuro brillante. Iba a ganar millones, poner a los Marlins en el mapa, y llevar en su carrera de triunfos a Miami y al exilio cubano.
En los corazones de sus admiradores, Joseíto siempre será el joven de la gran sonrisa, la mirada brillante y un brazo de lanzador perfecto. Debemos seguir honrando su legado, pero también ver en esta tragedia una lección que puede ayudar a otros jóvenes a evitar los fallos que lo alejaron de un porvenir brillante.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de marzo de 2017, 7:38 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: La muerte de José Fernández, una triste lección."