EN NUESTRA OPINIÓN: EEUU en el atolladero de Siria
Dos nuevos pasos de Estados Unidos relacionados con Siria plantean una pregunta inevitable: ¿cómo va la política exterior bajo el nuevo gobierno de Donald Trump?
La primera medida es un incremento de las fuerzas norteamericanas en Siria, anunciado el 9 de marzo, de 400 soldados, duplicando las tropas de Estados Unidos que participan en la guerra civil, que ya dura seis años. La razón de este incremento es ayudar a los curdos y a otras fuerzas respaldadas por los turcos en la campaña por tomar Raqqa, la capital declarada del Estado Islámico en Siria.
La otra nueva medida, también anunciada el 9 de marzo, es la convocatoria de una conferencia internacional en Washington, el 22 y el 23 de marzo, para discutir pasos para combatir el terrorismo. Están invitados 68 países y organizaciones internacionales. Rusia no, lo que descarta la idea de que está de nuestro lado en la batalla contra el terrorismo internacional. Esto quizá le quita fuerza a la opinión de que el gobierno de Trump está muy cercano a Rusia y a su presidente, Vladimir Putin. China tampoco está invitada.
Es posible que en Washington se piense que Raqqa podría caer antes o durante la reunión, aunque es una apuesta riesgosa teniendo en cuenta los meses que le ha tomado a las fuerzas iraquíes y de Estados Unidos tomar Mosul de manos del Estado Islámico, una hazaña que aún no se ha logrado.
Hay varias fallas en este nuevo esfuerzo de Estados Unidos. La primera es que Raqqa, la ciudad que las nuevas fuerzas norteamericanas deben tomar, no tiene gran importancia. Está a cientos de millas al este de Alepo, tiene unos 200,000 habitantes, está bajo el control del Estado Islámico desde el 2013, y es probable que las fuerzas islamistas la abandonen en vez de luchar hasta la muerte por retenerla. La victoria en Raqqa sería un premio menor, considerando los recursos que Estados Unidos le está asignando.
Un segundo problema es que Turquía, un aliado de la OTAN, considera que las tropas curdas que Estados Unidos apoya en el esfuerzo por tomar Raqqa son un enemigo acérrimo. (Turquía también ha enviado tropas a Siria con el fin de tomar esa ciudad.) Entonces, ¿quién tomará Raqqa y quién la gobernará después de la victoria?
No invitar a los rusos a la conferencia en Washington contra el terrorismo probablemente también sea un error, aunque el argumento por excluir a Moscú es más o menos claro. Rusia no se considera envuelta en la guerra mundial contra el terrorismo, basándose en parte en que tiene sus propios problemas con extremistas islámicos en el Cáucaso y en otras partes. Quizá sería mejor incluir a los rusos en las deliberaciones en Washington a fines de marzo.
China, que tampoco está invitada, considera que los separatistas uigures musulmanes del oeste de China son terroristas islámicos.
No hay muchos asuntos en los que Estados Unidos, Rusia y China estén de acuerdo, pero la lucha contra el terrorismo internacional es definitivamente uno de ellos.
Este editorial se publicó originalmente en The Pittsburgh Post-Gazette.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de marzo de 2017, 8:03 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: EEUU en el atolladero de Siria."