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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Venezuela: un golpe dictatorial

Estudiantes venezolanos chocan con la policía el viernes, en una protesta en Caracas contra el golpe a la Asamblea Nacional.
Estudiantes venezolanos chocan con la policía el viernes, en una protesta en Caracas contra el golpe a la Asamblea Nacional. Bloomberg

En realidad, el golpe en Venezuela contra la Asamblea Nacional se veía venir. Desde que la oposición al gobierno de Nicolás Maduro ganó la mayoría de los escaños parlamentarios en diciembre del 2015, el Tribunal Supremo de Justicia se encargó de anular las medidas de la Asamblea con los más diversos y arbitrarios pretextos.

Ese boicot perpetuo a las decisiones del cuerpo legislativo constituía una burla a la expresión de la voluntad popular. Pero desde hace tiempo el chavismo gobierna en Venezuela sin tener en cuenta la tragedia de un país arruinado económicamente y reprimido políticamente. En su travesía por el “mar de felicidad” del modelo cubano, el régimen chavista ignora a los maltratados ocupantes de la nave nacional, que hace agua desde hace tiempo.

El paso que dio el Tribunal Supremo de Justicia el miércoles por la noche, atribuyéndose las funciones de la Asamblea Nacional, fue un golpe para romper el orden constitucional en Venezuela y deshacer la división de poderes.

Pero inmediatamente estalló una fuerte resistencia, dentro del país y fuera del país. Muchos venezolanos se lanzaron a la calle. La OEA convocó inmediatamente una reunión de urgencia. En el ámbito local, los representantes de la Florida Ileana Ros-Lehtinen, Mario Diaz-Balart y Carlos Curbelo, y el senador Marco Rubio, denunciaron la acción del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela como una agresión a la democracia. “El régimen de Maduro solidifica su dictadura quitándole el poder a la Asamblea Nacional”, dijo Ros-Lehtinen en Twitter.

Privar de sus funciones al parlamento equivalía a que el régimen de Maduro abandonara el disfraz democrático y se presentara sin pudor como una dictadura. Una dictadura que aplastaba al poder legislativo y manejaba a la rama judicial.

Bajo presión, Maduro dio marcha atrás. El Tribunal Supremo de Justicia anunció el sábado la eliminación de las dos sentencias en las que asumía las funciones de la Asamblea Nacional y limitaba la inmunidad de los congresistas.

Los intentos de establecer un diálogo entre el gobierno y la oposición se han debilitado. El golpe contra el Parlamento se frustró, pero de todos modos agravó la polarización que el chavismo ha creado en el país.

En su torpe conducción de la república, Maduro y sus ministros han aislado internacionalmente a Venezuela en un continente que ya ha superado una era de dictaduras, mientras nacionalmente cierran las vías de entendimiento entre el oficialismo y una oposición que crece por días.

El régimen chavista merece un rechazo constante en el escenario mundial. Los venezolanos deben recuperar la democracia.

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de marzo de 2017, 6:43 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Venezuela: un golpe dictatorial."

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