EN NUESTRA OPINIÓN: El senador Artiles debe renunciar
Las disculpas del senador Frank Artiles llegaron tarde, y no fueron suficientes.
Desde su inexcusable —y repetido— uso de insultos raciales y sexistas dirigidos a una colega afroamericana, hasta su primera disculpa, ridículamente coreografiada, que hizo a regañadientes, el republicano de Miami ha vuelto a mostrar su talante al público. Y ese talante no es compatible con un puesto en la Legislatura del estado.
El senador Artiles debe renunciar. Él mismo ha admitido que tiene problemas de ira. Y si no es un racista, no tiene temor a emplear el lenguaje del racismo. En ese caso, ¿cuál es la diferencia?
Artiles perdió el control el lunes por la noche en el Governors Club, un establecimiento solo para miembros en Tallahassee. Dos colegas afroamericanos, los senadores Perry Thurston, de Fort Lauderdale, y Audrey Gibson, de Jacksonville, estaban conversando con él. Artiles insultó a Gibson con un grosero término sexista –la llamó “perra”– y se refirió a colegas republicanos que respaldaron al presidente del Senado Joe Negron como “niggas”, un término despectivo que los racistas dirigen contra los afroamericanos. Curiosamente, los republicanos a los que se refería Artiles son todos de la raza blanca.
En un principio, Artiles rehuyó pedir disculpas por sus palabras. El senador Thurston se ofreció a acompañarlo el martes a la oficina de la senadora Gibson para que Artiles se disculpara, pero este último no se presentó.
Incluso más tarde, cuando Gibson y Artiles coincidieron en el Senado y en una reunión de una comisión de transporte, el senador de Miami tampoco le pidió disculpas.
La gravedad de sus comentarios exigía que buscara rápidamente la manera de excusarse y aliviar las consecuencias de sus palabras, pero no lo hizo enseguida.
El miércoles, Negron le quitó a Artiles la presidencia del Comité de Comunicaciones, Energía y Servicios Públicos del Senado.
Artiles, buscando una tabla de salvación, echó la culpa de todo a haberse criado en Hialeah. Es inadmisible esa débil e irreflexiva excusa, que podría tomarse como una ofensa a la ciudad. Artiles debe culpar a su propia insensibilidad y rudeza, que lo llevó a no pedir disculpas enseguida, sino días después del incidente.
Su “sentida disculpa” en el Senado este miércoles llegó muy tarde. La senadora Gibson le dio la espalda a Artiles mientras éste hablaba. No creyó que la disculpa era sincera. En realidad, después del exabrupto de Artiles y del empleo irreflexivo de términos ofensivos y racistas, es muy difícil creer en la sinceridad de sus disculpas. Artiles debe renunciar.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de abril de 2017, 5:43 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El senador Artiles debe renunciar."