EN NUESTRA OPINIÓN: Scott en pie de guerra contra los opiáceos
Es inusual que el gobernador Rick Scott declare un estado de emergencia en la Florida por algo que no sea un desastre natural: un huracán, el Zika, fuegos forestales.
Pero el miércoles, ante las miles de muertes por sobredosis en el estado —muchas en Miami-Dade— Scott emitió una orden ejecutiva declarando que la epidemia de los opiáceos ha creado un estado de emergencia en la Florida.
Elogiamos a Scott por tratar de evitar esta tragedia humana. Hizo lo correcto al declarar el estado de emergencia, porque sin duda lo es.
Tal vez usted no lo vea en su barrio, pero pregunte a los paramédicos, a los forenses o a empleados de funerarias prácticamente en cualquier condado, y le dirán que, tristemente, las muertes por sobredosis están aumentando.
El gobernador probablemente oyó la voz de alarma de los demócratas en el Senado de la Florida, que en febrero le enviaron una carta exhortándolo a entrar en acción y declarar una emergencia de salud pública por la creciente crisis de los opiáceos.
Tenían razón de estar alarmados por los recientes datos del Departamento de Policía de la Florida (FDLE), que muestran que la cantidad de muertes por heroína en la Florida aumentó casi el 80 por ciento del 2014 al 2015, mientras el número de muertes por fentanil subió el 77 por ciento en el mismo período.
En el 2015, el último año del que hay datos, los opiáceos fueron la causa directa de muerte de 2,538 floridanos y tuvieron que ver con 1,358 muertes más, según estadísticas del FDLE compiladas por la Asociación de Salud Conductual de la Florida.
“La heroína y el fentanil ya no están confinados a pequeños enclaves urbanos y se han convertido en el azote de las comunidades en toda la Florida, causando una enorme devastación”, dijo el senador Oscar Braynon II, líder de la minoría del Senado, de Miami Gardens, en una carta a Scott en nombre de la junta demócrata de 15 miembros del Senado. “No hay familia, ni raza, ni etnia, ni nivel de ingresos que esta epidemia no pueda tocar, y no se ha creado una defensa efectiva para detenerla”.
Scott no emitió la orden de emergencia entonces, pero el mes pasado ordenó a las agencias de policía y de salud que recorrieran el estado en busca de soluciones a la epidemia de opiáceos.
Fue una primera reacción débil, después de estar sufriendo este problema por cuatro años. Por suerte, Scott fortaleció su respuesta, y el miércoles declaró que la epidemia es una emergencia.
Eso le permite destinar inmediatamente gastos para combatir el problema y permite a los funcionarios de salud pública actuar con rapidez.
Esa es la clave para poner fin a esta crisis, creada probablemente por la erradicación de la elaboración ilegal de píldoras en la Florida.
Ahora falta saber si el gobierno de la Florida usará con eficacia los fondos que vienen con la declaración de emergencia para eliminar esta plaga.
La declaración permite al estado canalizar más de $54 millones en fondos federales, a través de una subvención de respuesta a la epidemia de opiáceos de los Servicios Humanos y de Salud de Estados Unidos en los dos años próximos para servicios de prevención, tratamiento y recuperación.
Es imperativo usar el dinero con eficiencia para erradicar esta epidemia.
Scott ordenó a la secretaria de Salud del estado, Celeste Philip, que tuviera lista una reserva de Naloxen o Narcan, que se usa para combatir las sobredosis de opiáceos. De esa manera se podrán salvar más vidas.
También se debe contar con clínicas para los adictos a las drogas, de reducción del dolor y de tratamiento mental para ayudar a las víctimas de la epidemia.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de mayo de 2017, 7:30 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Scott en pie de guerra contra los opiáceos."