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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una regulación errónea contra el aborto

Una mujer espera su turno para recibir ayuda en una clínica de Mombasa, Kenya.
Una mujer espera su turno para recibir ayuda en una clínica de Mombasa, Kenya. MCT

No es extraño pero sí muy deprimente que el gobierno de Donald Trump esté reviviendo una vieja regulación internacional que prohíbe dar ayuda financiera a organizaciones de atención médica no gubernamentales en otros países si esas organizaciones ofrecen abortos o siquiera mencionan la palabra a sus pacientes al asesorarlos.

La regulación se puso en vigor durante el gobierno de Ronald Reagan, y desde entonces ha sido repelida y revivida alternativamente por gobiernos demócratas y republicanos, incluido el del presidente Barack Obama.

La regulación ya era deficiente en su forma original, cuando prohibió la ayuda a organizaciones de planificación familiar que ofrecían abortos o asesoramiento sobre abortos. La última vez que estuvo vigente, durante el gobierno de George W. Bush, las organizaciones de planificación familiar que recibían $600 millones en fondos fueron afectadas.

Pero la versión de la regulación bajo el gobierno de Trump es mucho más amplia. En vez de aplicarse específicamente a programas para familias, ahora cubrirá aproximadamente $8,800 millones en fondos suministrados a proveedores de atención médica de todo tipo a través del Departamento de Estado, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y el Departamento de Defensa. Los proveedores de atención médica que trabajan en los campos de VIH/SIDA, salud maternal e infantil, malaria, seguridad de salud mundial y otros terrenos, deberán firmar el acuerdo. Y muchos de esos proveedores también ofrecen abortos o asesoramiento sobre abortos.

La regulación crea problemas particulares para los proveedores de atención médica que tratan a personas con VIH y SIDA. Firmar el acuerdo significaría, por ejemplo, no poder dar jamás a una mujer embarazada infectada con el VIH consejos sobre el aborto.

Funcionarios del Departamento de Estado dicen que la regulación es necesaria para asegurar que el dinero de los impuestos no apoye a organizaciones extranjeras que “realicen o promuevan activamente abortos como método de planificación familiar”.

Pero ya hay una ley vigente que prohíbe el uso de fondos norteamericanos para abortos. Así que la regulación no es necesaria para ese fin. Es solo una forma de presionar —y castigar— a organizaciones que ofrecen abortos o asesoramiento sobre abortos.

Peor aún: la regulación amenaza la atención médica a regiones del mundo muy pobres.

A las organizaciones de atención médica no les resulta fácil dejar de ofrecer abortos. Tampoco sería lo correcto. En muchos lugares, una clínica realiza varias funciones, todas importantes: atender a mujeres y niños, tratar el VIH, hacer pruebas de detección de enfermedades de transmisión sexual, ofrecer planificación familiar y anticonceptivos y a veces abortos o asesoramiento sobre abortos.

De manera que los proveedores afrontan una opción horrible: o se niegan a dar a los pacientes servicios de información o de importantes derechos reproductivos, o sacrifican fondos de Estados Unidos muy necesitados.

El Departamento de Estado dice que si los que reciben actualmente fondos norteamericanos rechazan recibir más ayuda debido a la nueva norma, encontrará otras organizaciones que ofrezcan servicios de salud sin relación con los abortos. Pero los activistas de la salud afirman que no será fácil encontrar otros proveedores en el mundo en desarrollo que lleven a cabo la tarea.

Al final, es posible que esta norma dé lugar a más abortos, no a menos. Investigadores de la Universidad de Stanford hallaron que los abortos aumentaron notablemente en África cuando la regulación estuvo en efecto durante el gobierno de George W. Bush, quizá debido a la pérdida de fondos para programas que ofrecen anticonceptivos y asesoramiento de planificación familiar.

Si al gobierno le preocupa proteger la vida, debe eliminar esta regulación inmediatamente.

Este editorial se publicó originalmente en Los Angeles Times.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de mayo de 2017, 4:28 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una regulación errónea contra el aborto."

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