Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Cuba, vocación represiva

Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, dijo que el gobierno cubano es una “dictadura racista, sexista y discriminatoria”.
Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, dijo que el gobierno cubano es una “dictadura racista, sexista y discriminatoria”. el Nuevo Herald

Una conferencia que tuvo lugar este jueves en la Universidad Internacional de la Florida (FIU) denunció la situación de violencia y atropello que sufren muchas mujeres en diversos países de América Latina, entre ellos Cuba.

En el foro de FIU, activistas cubanas denunciaron la violencia política que el régimen de La Habana ejerce contra mujeres de la oposición, según informa el artículo Denuncian violencia en Cuba contra opositoras, de Nora Gámez Torres [el Nuevo Herald, 1A, 20 de marzo].

Berta Soler, líder del movimiento de las Damas de Blanco, citada en el artículo, expresó que el gobierno cubano es una “dictadura racista, sexista y discriminatoria”.

En la conferencia también se denunciaron formas de violencia y discriminación que el régimen cubano practica contra mujeres de la oposición, como amenazas con castigos a sus hijos, registrar los genitales de las mujeres detenidas en busca de dispositivos de grabación, encierro en celdas donde no hay privacidad, y otros atropellos.

Estas medidas oficiales punitivas que se denunciaron en la conferencia de FIU son sencillamente inadmisibles. Constituyen actos brutales contra la libertad de pensamiento y de expresión, y asimismo contra la dignidad de la mujer. Y además demuestran que en materia de derechos humanos, el régimen cubano no ha cambiado gran cosa en los últimos años. Con acciones violentas como las que se expusieron en el reciente foro, revela la permanencia de su vocación represiva.

El pasado 17 de diciembre, el presidente Obama anunció el restablecimiento de las relaciones con Cuba. En su discurso, expresó que “Estados Unidos cree que ningún cubano debe enfrentar acosos, arrestos o golpizas simplemente porque ejerce el derecho universal de expresar su pensamiento, y continuaremos apoyando a la sociedad civil en ese asunto”.

Pues bien, este es el momento de unir la acción a la palabra. Mientras se suceden los encuentros entre funcionarios norteamericanos y cubanos para establecer el marco de la reanudación de las relaciones, el tema de los derechos humanos debe recibir una alta prioridad.

Ahora que existe una comunicación más directa entre ambos gobiernos, Estados Unidos debe exigirle a la dictadura cubana una discusión a fondo sobre el respeto al derecho que todo hombre (y toda mujer, claro) “tiene a ser honrado, y a pensar y hablar sin hipocresía”, como dijo José Martí. Esta frase, con la que el héroe de la independencia cubana definió qué es la libertad, la citó Obama en su histórico discurso de diciembre.

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