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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: El secreto envuelve a la ley de salud

El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell (centro), trabaja en un proyecto para reemplazar al Obamacare.
El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell (centro), trabaja en un proyecto para reemplazar al Obamacare. AP

Esto es algo que los norteamericanos saben con certeza sobre la propuesta de ley de los republicanos del Senado para reemplazar el Obamacare: millones –decenas de millones– perderán el seguro de salud. Un seguro que los ayudó a recibir atención preventiva, cirugías, tratamiento contra el cáncer. A recibir cuidado a pesar de tener algún problema médico preexistente. Un seguro que evitó que problemas menores empeoraran y su tratamiento fuera más costoso. Un seguro que no arruinó a las familias. Un seguro que, a pesar de la inflamada retórica republicana contra la Ley de Cuidado de la Salud Asequible, los gobernadores republicanos sensatos ofrecieron a los residentes de sus estados.

Pero nadie sabe con exactitud lo que está en la propuesta. Los líderes republicanos del Senado están decidiendo en secreto hasta qué punto trastornarán la vida de sus electores.

“Llevamos siete años lidiando con este asunto”, dijo el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, de Kentucky. “No es algo nuevo”.

Estamos de acuerdo con McConnell en que la búsqueda más fervorosa del GOP para borrar la Ley de Cuidado de la Salud Asequible de la faz de la tierra no es “algo nuevo”. Pero lidiar “con este asunto” cuidadosamente, abiertamente, con transparencia, y teniendo en cuenta las opiniones de muchos expertos en atención médica, profesionales del sector y consumidores sí es algo nuevo.

Durante siete años, la estrategia de los republicanos ha consistido en votar varias veces a favor de repeler la Ley de Cuidado de la Salud Asequible, en una retórica belicosa y alarmista y en no dar un paso de avance. Hasta ahora.

No solo los líderes del Senado han dejado fuera a muchos interesados en el tema, sino que tampoco están dando explicaciones a la mayoría de sus colegas en el Senado. Ni siquiera el secretario de Salud y Servicios Humanos, Tom Price, ha visto el proyecto de ley.

Y la falta de información podría agravarse si McConnell y compañía siguen adelante con sus planes de aprobar la propuesta por la vía rápida. El proceso agilizado no daría a los demócratas ninguna oportunidad de retrasar la aprobación del proyecto mediante una maniobra dilatoria; y evita que otros miembros de la Cámara tengan la ocasión de vetar la medida propuesta. En realidad, la propuesta, piadosamente, pasará a la Oficina de Presupuesto del Congreso para que la revise —lo único sensato que los líderes del Senado han mostrado en este proceso— y después irá directamente al pleno del Senado para una votación, sin audiencia pública.

Ese es el plan, y es un mal plan. Ahora la pregunta es: ¿cuándo los colegas del Senado que no aprueban la propuesta, tanto republicanos como demócratas, unirán fuerzas para oponerse a la medida? Es hora de que digan claramente lo que esta medida es en realidad: una trampa monumental en el Senado. ¿Cuándo alzarán la voz en defensa de sus electores que se quedarán sin Medicaid o sin seguro por un problema médico preexistente?

Los líderes del Senado esperan tenerlo todo listo para la festividad del Cuatro de Julio. Para entonces, su plan debería arder como si fuera un fuego artificial.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de junio de 2017, 6:40 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El secreto envuelve a la ley de salud."

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