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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Ataque a la Asamblea Nacional echa más leña al fuego en Venezuela

Legisladores y empleados de la Asamblea Nacional de Venezuela son atacados por turbas chavistas el 5 de julio.
Legisladores y empleados de la Asamblea Nacional de Venezuela son atacados por turbas chavistas el 5 de julio. AP

Mientras el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, supervisaba un desfile militar en Caracas por el aniversario 206 de la independencia, la sede de la Asamblea Nacional era el escenario de una agresión violenta e inusitada.

Alrededor de 200 personas, integrantes de turbas chavistas conocidas como “colectivos”, irrumpieron este miércoles en el Parlamento y agredieron a varios diputados.

Los partidarios de Maduro causaron lesiones a cinco legisladores de la oposición: Armando Armas, Américo de Grazia, Nora Bracho, Luis Carlos Padilla y Leonardo Regnault.

Los agresores llegaron armados con palos y tubos, vestidos de rojo (el color del chavismo) y algunos de ellos encapuchados. Detonaron bombas de estruendo e irrumpieron en el edificio de la Asamblea, donde los diputados realizaban un acto por el día de la independencia de Venezuela.

A pesar de la violenta agresión, los parlamentarios lograron organizar para el 16 de julio una convocatoria a un plebiscito simbólico para rechazar la Asamblea Constituyente fraguada por Maduro con vistas a mantenerse en el poder. La redacción de una nueva Constitución es una maniobra del mandatario para radicalizar la tendencia izquierdista de su régimen y seguir habitando el Palacio de Miraflores, a pesar de que su popularidad ha descendido a un nivel ridículo.

La violenta agresión de los colectivos estuvo precedida por la sorpresiva aparición en la Asamblea Nacional del vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami, junto con el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, y otros chavistas.

La explicación del insólito acto fue conmemorar la independencia nacional. Pero El Aissami echó más leña al fuego al acusar a la oposición de tener “secuestrado” al poder legislativo.

La oposición no ha secuestrado ningún poder: en diciembre del 2015, ganó las elecciones legislativas por mayoría abrumadora. Pero al parecer El Aissami no estaba dispuesto a permitir que la realidad suavizara su retórica inflamatoria.

Afirmó que la Asamblea está secuestrada “por la misma oligarquía que traicionó a Bolívar y su causa” y convocó a “los excluidos por el modelo capitalista y por esta clase política apátrida” a ir a la sede del Parlamento para ratificar su compromiso con el chavismo.

Poco tiempo después, las turbas lanzaron su brutal ataque contra los legisladores elegidos por el pueblo hace año y medio.

Esta agresión contra el poder legislativo agrava la crisis política marcada por protestas incesantes contra el gobierno de Maduro, que ya duran tres meses y han dejado hasta el momento un penoso saldo de 91 muertos, cientos de heridos y cuantiosas pérdidas materiales.

La nación se hunde en un mar de violencia provocada por el propio gobierno. A la represión contra los estudiantes que salen todos los días a la calle a exigir un futuro mejor, ahora se suma la ofensiva contra los diputados electos. Fue una agresión tan violenta como irresponsable, que aísla aún más al régimen de Maduro frente a un pueblo que está en la calle manifestando su descontento con el rumbo de las cosas y su negativa a seguir viviendo bajo una crisis que el gobierno es incapaz de resolver.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de julio de 2017, 7:19 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Ataque a la Asamblea Nacional echa más leña al fuego en Venezuela."

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