Unidos frente al terrorismo
Las Ramblas, la famosa avenida de Barcelona, era visitada el jueves pasado por miles de turistas de diversos países cuando una furgoneta conducida por un terrorista se lanzó contra la muchedumbre.
El saldo trágico fue de 13 muertos por lo menos y decenas de heridos. Entre las víctimas fatales se encontraba un hombre de California, Jared Tucker, que estaba con su esposa en Barcelona celebrando el primer aniversario de su matrimonio.
El terrorismo demencial golpeaba de nuevo, esta vez en la capital de Cataluña.
Un día después, la policía catalana abatió a cinco terroristas en la localidad costera de Cambrils, cerca de Barcelona. Según las autoridades, los terroristas llevaban explosivos adosados al cuerpo.
El fanatismo y el odio irracional volvían a ensañarse contra civiles indefensos. Por suerte, la policía frustró con su rápida intervención el atentado que posiblemente los fanáticos iban a cometer en Cambrils. Pero en las Ramblas no se pudo evitar que el terrorismo dejara una estela de sangre y dolor.
El Estado Islámico se responsabilizó por el crimen en Barcelona.
El objetivo de este grupo terrorista es precisamente sembrar el miedo, hacer que cambiemos nuestro modo de vida, llevar la destrucción a todos los lugares que puedan y además dividirnos. A raíz del atentado en las Ramblas, una manifestación de la ultraderecha salió a la calle, pero inmediatamente se produjo una contramanifestación de personas que expresaban su oposición a la xenofobia y el racismo.
Frente al terrorismo no podemos caer en el error de la división ni en la injusticia de la discriminación. Todos afrontamos el mismo peligro; por lo tanto, debemos estar unidos para conjurar el peligro y erradicarlo. Solo la unidad nos puede salvar.
Los países democráticos, contra los cuales el Estado Islámico vuelca su odio irracional, tienen muchas más cosas en común que cosas que los separen. Y lo mismo sucede con las personas de cualquier nacionalidad, de cualquier raza, de cualquier religión o de ninguna religión.
Reconocer nuestras similitudes y nuestra condición esencial de seres humanos, de prójimos que estamos más inclinados a la solidaridad que a la desunión, es el primer paso para vencer la amenaza.
La lección que nos deja la espantosa matanza terrorista de Barcelona, como la lección que nos han dejado otros episodios trágicos –en Londres, en París, en Madrid, en Nueva York, en Estambul–, es que nos pueden golpear, pero no derrotar.
Los gobiernos democráticos deben compartir recursos e inteligencia frente a la amenaza terrorista, pero sobre todo presentar un frente unido. Y la gente no debe caer en la trampa que nos pone el terrorismo de dejarnos llevar por la ira y la angustia y resbalar hacia la xenofobia y la discriminación. Todos estamos amenazados, y todos debemos estar unidos. Al final triunfaremos y el Estado Islámico, como otros grupos terroristas, como otras entidades inhumanas, no serán más que un mal recuerdo perdido en la historia.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de agosto de 2017, 6:48 p. m. with the headline "Unidos frente al terrorismo."