EN NUESTRA OPINIÓN: Trump no debe cancelar DACA
El presidente Donald Trump tiene en la mira a DACA, el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, que protege de la deportación a muchos jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos en la infancia.
En la campaña electoral, Trump prometió acabar con el plan, que es temporal y renovable cada dos años. Después admitió que era un tema muy difícil y aseguró que lo encararía “con corazón”.
Ahora, Trump debe tomar una decisión a más tardar el 5 de septiembre, cuando se vence el plazo que ha fijado un grupo de legisladores republicanos encabezados por el secretario de Justicia de Texas, Len Paxton, para presentar una demanda si el programa no se elimina.
Desde que entró en la Casa Blanca, el presidente Trump no ha perdido ocasión de socavar el legado del presidente Barack Obama. Hasta ahora no ha podido eliminar el programa de salud conocido como Obamacare, ya que los republicanos no han conseguido presentar un plan alternativo viable y derogar Obamacare tiene que ser por medio de una acción del Congreso.
Pero DACA fue creado mediante una orden ejecutiva del presidente Obama. Por lo tanto, el nuevo mandatario puede derogar la medida de un plumazo.
Si lo hace, sería un craso error –uno más– del Presidente.
El programa DACA ha sido muy positivo para la economía y para la sociedad de Estados Unidos, según afirma un informe elaborado por el Centro para el Progreso Estadounidense (CAP), el Centro Nacional de Leyes Migratorias (NILC), United We Dream (UWD) y Tom K. Wong, de la Universidad de California en San Diego.
El estudio, publicado el 28 de agosto, señala que los jóvenes indocumentados que gozan de la protección de DACA –casi 800,000– dan una importante contribución a la economía nacional.
El 97 por ciento de ellos está trabajando o estudiando. Después de la creación del programa, muchos jóvenes beneficiados comenzaron a ganar salarios más altos y, por lo tanto, a pagar una cantidad mayor de impuestos sobre los ingresos.
Tras recibir la protección de DACA, el 69 por ciento se pasó a un trabajo con mejor salario. En promedio, de ganar $10.29 por hora pasaron a ganar $17.46 por hora. Además, el 5 por ciento de los beneficiados ha creado su propio negocio.
Gracias al mejoramiento en su nivel de vida, el 65 por ciento compró su primer automóvil y el 16 por ciento su primera vivienda.
Cancelar DACA tendría un impacto muy negativo no solo para los jóvenes protegidos por el programa, sino para la economía nacional. Su eliminación sacaría a casi 700,000 personas de la fuerza laboral, lo que rebajaría en $460,000 millones el Producto Interno Bruto en la próxima década.
Pero está también el costo humano. Los beneficiarios de DACA son jóvenes que vinieron a Estados Unidos cuando eran muy pequeños, de la mano de sus padres. Muchos han crecido, han estudiado y se han graduado aquí. Muchos tienen escaso contacto con el país donde nacieron. Condenarlos a una posible deportación los pondría en peligro de ir a un país donde se sentirían extranjeros. Se romperían sus lazos con la familia, los amigos y la cultura de este país, al que con razón consideran el suyo. Estos jóvenes son más de Estados Unidos que del país de donde provienen, tan estadounidenses como cualquier otro vecino.
Si el presidente Trump va a considerar este dilema “con corazón”, como afirmó, entonces su decisión no puede ser otra que dejar vigente DACA en vez de cancelarlo.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de agosto de 2017, 6:17 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Trump no debe cancelar DACA."