Una cadena de humanidad en Houston, sin importar diferencias o política
Una cadena humana se formó en la Interestatal 10 en Houston, el martes por la tarde. Una mujer negra sujetando la mano de un hombre blanco que sujetaba la mano de un hombre latino, y así más de una docena.
Momentos antes eran extraños, hasta que un SUV tripulado por un hombre de edad avanzada quedó atrapado en la carretera inundada. Alguien dijo: “Hagamos una cadena”. Y así lo hicieron, luchando contra el agua crecida hasta llegar al vehículo del hombre, abrir la puerta y salvarlo.
En otra parte de Houston, dos jóvenes, Joe Looke y Daniel Webb, estaban observando la devastación del huracán Harvey y decidieron hacer algo más que mirar. Encontraron un lugar seco en un centro comercial de Houston y pusieron un cartel pidiendo donaciones.
Enseguida, según informó el Houston Chronicle, empezaron a llegar personas con papel higiénico y botellas de agua. Un hombre trajo varias cajas de pizzas. A las pocas horas, habían llenado más de 30 SUV con artículos para los albergues locales.
Esta semana, muchos olvidaron sus diferencias políticas, sus desacuerdos, su opinión sobre el cambio climático o sobre nuestros líderes. En Houston, muchas mezquitas abrieron sus puertas para dar albergue a los necesitados. Muchos empresarios se olvidaron de sus ganancias. Uno de ellos, Jim McIngvale, abrió las puertas de su negocio de muebles en Houston para que los que habían perdido sus viviendas tuvieran un lugar donde alojarse y dormir. Cuando llegaron más de 400 personas, McIngvale les dijo que usaran los muebles en exhibición. No sabe lo que hará con esos muebles cuando todo vuelva a la normalidad, una venta especial o sencillamente asumir una pérdida.
“Al diablo las ganancias”, dijo.
Muchos policías arriesgaron la vida en labores de rescate. Muchos funcionarios gubernamentales trabajaron como voluntarios en los albergues. Y muchos periodistas –que para algunos son enemigos del pueblo– también dieron una mano.
Una de ellos, Brandi Smith, de KHOU de Houston, abandonó la filmación de un reportaje en vivo para avisar a unos policías que pasaban cuando vio que el camión de un hombre se llenaba de agua. Otro, de CNN, iba a salir al aire cuando corrió con su camarógrafo hacia una zanja inundada donde había caído un hombre en su camión. Como muchos otros, corrieron hacia el peligro con un pensamiento fijo: ayudar.
También hubo personas que sacaron provecho personal a la tragedia. Hubo tiendas que especularon y estafadores y saqueadores que no necesitaban los artículos que se robaron. Hay gente así entre nosotros, y muchos de ellos quedan impunes.
Pero hablemos de la cadena humana. Hubo varias esta semana, porque eso era lo que el momento exigía. Nadie preguntó si la mano que sujetaba era la de un indocumentado, o la de alguien que había votado por Donald Trump. Nadie preguntó tampoco si la persona a la que trataban de salvar pudo haber evitado el peligro.
Eran personas generosas, valientes y con la disposición de sacrificarse por las personas que las necesitaban.
Debemos hablar de eso ahora, y recordarlo cuando la semana haya pasado.
Este editorial se publicó originalmente en The Charlotte Observer.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2017, 4:56 p. m. with the headline "Una cadena de humanidad en Houston, sin importar diferencias o política."