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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una lección del huracán Harvey

Un hombre observa los daños en su casa para las vacaciones en Rockport, Texas, el 30 de agosto, tras el paso del huracán Harvey.
Un hombre observa los daños en su casa para las vacaciones en Rockport, Texas, el 30 de agosto, tras el paso del huracán Harvey. TNS

Tras el devastador paso del huracán Harvey por el sur de Texas, los vecinos de la ciudad de Houston y sus alrededores han empezado lo que sin duda será un largo proceso de recuperación.

Harvey tocó tierra en Texas el pasado 25 de agosto como un huracán de categoría 4 –de un máximo de 5 en la escala de intensidad Saffir-Simpson– con vientos hasta de 130 millas por hora. El meteoro dejó una estela catastrófica antes de convertirse en una depresión tropical, sobre todo por las inundaciones que provocó con las copiosas lluvias que llevó a la región tejana. Solamente en el área metropolitana de Houston, la cuarta ciudad con más población en Estados Unidos, las inundaciones afectaron por lo menos a 130,000 inmuebles. En muchas casas que quedaron en pie, pero sufrieron daños, los dueños o inquilinos empezaron la ardua tarea de sacar escombros y muebles destrozados. El número de desplazados al perder sus viviendas se calcula en más de 32,000.

Un estudio preliminar del Greater Houston Partnership, una organización en la que participan más de 1,200 empresas del área, cifró las pérdidas económicas que podría dejar Harvey en más de 10,000 millones de dólares. Pero un estudio posterior de la compañía de estudio de catástrofes RMS calculó esas pérdidas entre 70,000 y 90,000 millones de dólares, debido sobre todo a las devastadoras lluvias e inundaciones del fenómeno atmosférico.

A esos números deprimentes hay que sumar el saldo más terrible: las más de 50 vidas humanas que el huracán se llevó a su paso.

El poder destructor de Harvey, su rápida intensificación y la magnitud de los daños que causó han renovado las inquietudes sobre el cambio climático.

El aumento de la temperatura en el Golfo de México, que es de unos dos grados centígrados por encima del promedio de los últimos milenios, constituye en efecto un factor propicio para la formación de ciclones poderosos como Harvey. En los lugares del Gofo donde Harvey se intensificó, la temperatura del agua era de un grado centígrado por encima del promedio.

Otros expertos señalan que Harvey fue un suceso que solo ocurre una vez en mil años, con cambio climático o sin él.

De todos modos, los científicos afirman desde hace años que el calentamiento global generará más tormentas y huracanes.

Y está también la subida del nivel del mar, que puede causar que la marejada que traen los huracanes inunde más fácilmente las zonas costeras.

Harvey podría ser un avance de lo que nos espera si el calentamiento global no es contenido al nivel indicado por el Acuerdo de París, un pacto mundial contra el cambio climático, del cual Estados Unidos ya no forma parte. Tenemos las tecnologías necesarias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que han calentado la Tierra; solo falta la voluntad política para implementarlas plenamente y en todas partes.

Mientras lamentamos las tragedias que Harvey dejó a su paso en Texas, y mientras observamos con aprensión los mapas que indican el avance de un nuevo huracán, Irma, hacia el Caribe, debemos estar conscientes de que está en nuestras manos reducir lo más posible el impacto desolador de estos temibles fenómenos naturales.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de septiembre de 2017, 6:17 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una lección del huracán Harvey."

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