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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Ante la amenaza de Irma

Una joven llena el tanque de gasolina en una estación de Costco en North Miami, el 6 de septiembre.
Una joven llena el tanque de gasolina en una estación de Costco en North Miami, el 6 de septiembre. AP

El huracán Irma se acerca al Sur de la Florida dejando una estela de destrucción en el Caribe y amenazando las Bahamas y el norte de Cuba.

Después de los destrozos que en la reciente fecha del 25 de agosto causó el huracán Harvey en Texas, resulta alarmante que otro ciclón de potencia devastadora llegue a territorio norteamericano. No se puede dejar de pensar en las advertencias que desde hace años nos dan los científicos sobre los peligros del calentamiento global, cómo el cambio climático genera más fenómenos de potencial destructivo y la necesidad de poner en práctica, en una extensión universal, métodos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio en el clima.

Con el avance de Irma apuntando al Sur de la Florida, el pánico, como es natural, ha cundido. Las largas filas en las gasolineras y en los supermercados dan fe de ello. No se consigue agua embotellada prácticamente en ninguna parte. Muchas gasolineras están vacías. El gobernador de la Florida, Rick Scott, prometió resolver el problema de la escasez de gasolina, ofreciendo incluso escolta policial a los camiones cisterna que vienen a abastecer un mercado donde las existencias de combustible se agotaron vertiginosamente.

Hace exactamente 25 años que otro huracán devastador azotó nuestra región: el huracán Andrew. Los que vivían aquí en ese momento nunca olvidarán el impacto del ciclón y las consecuencias terribles que dejó en el Sur de la Florida y que cambiaron el área permanentemente.

En aquel momento pudimos apreciar en toda su dimensión la necesidad de prevenir y de estar preparados frente a los fenómenos naturales. Muchas veces, el grato clima floridano nos hace perder de vista que el peligro puede aparecer en cualquier momento, especialmente en la temporada ciclónica, que se extiende desde junio hasta noviembre. Cuando pasan años sin que se acerque un meteoro de gran magnitud, con frecuencia nos despreocupamos.

Pero debería ser al revés: en regiones propensas a sufrir el azote de huracanes, como la Florida, hay que estar preparados. Proteger la vivienda, hacer acopio de agua y alimentos básicos no perecederos, y llenar de gasolina el tanque del automóvil son tareas que no se deben dejar para última hora. Asimismo, las autoridades deben cumplir con su tarea de brindar protección a la gente, facilitar el tráfico en calles y autopistas, evitar abusos y planificar y garantizar el suministro de artículos de primera necesidad.

También debemos tener a mano las medicinas necesarias, y al mismo tiempo poner a buen recaudo nuestros títulos y documentos importantes.

En el momento de escribir este editorial, las predicciones de los meteorólogos indican que Irma, lamentablemente, apunta hacia el Sur de la Florida. Esperemos que ocurra un desvío en su trayectoria que reduzca o elimine su impacto en nuestra región. Y esperemos también que todos estemos preparados y alertas para minimizar cualquier riesgo. Tomar medidas para protegernos y proteger a nuestras familias es de importancia vital.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de septiembre de 2017, 5:09 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Ante la amenaza de Irma."

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