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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: El acuerdo con Irán


El secretario de Estado de EEUU, John Kerry (c), la responsable de política exterior de la UE, Federica Mogherini (i), y el ministro de Exteriores de Irán, Mohamed Yavad Zarif antes de hablar a la prensa el jueves en Lausana.
El secretario de Estado de EEUU, John Kerry (c), la responsable de política exterior de la UE, Federica Mogherini (i), y el ministro de Exteriores de Irán, Mohamed Yavad Zarif antes de hablar a la prensa el jueves en Lausana. EFE

Aunque es demasiado pronto para proclamar que el convenio sobre el problema nuclear entre Irán y cinco potencias mundiales es un éxito, los negociadores han alcanzado un acuerdo sorprendentemente específico que merece una consideración seria.

Hasta que los detalles finales no se presenten al público dentro de unos meses, será imposible condenar o apoyar un acuerdo que lleva años elaborándose y que, al menos, ha detenido el programa de armas nucleares de Irán.

Es un logro tras los años de polémicas que precedieron al esfuerzo del gobierno de Obama por buscar una solución diplomática a un problema que ha atormentado a la comunidad internacional por más de una década.

Tanto el presidente Obama como el secretario de Estado, John Kerry, dijeron que el acuerdo del jueves no es definitivo, que aún hay que ultimar detalles.

El senador republicano Bob Corker, de Tennessee, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, tuvo una reacción de mesurado escepticismo en vez de un rechazo total. Dijo que quería conocer más detalles antes de dar su juicio.

Pero otros miembros de su partido han mantenido una postura negativa aun antes de que se llegara al acuerdo. Mezclar la política partidista en el acuerdo con Irán no es lo mejor para la nación.

Irán parece haber hecho las concesiones que la comunidad internacional había estado buscando por largos años, como una reducción de las centrífugas, de unas 19,000 hoy a 6,104; un acuerdo de no enriquecer uranio en más del 3.67 por ciento (en vez de 20 por ciento) al menos por 15 años; la aceptación de convertir la instalación iraní de Fordo, que era secreta, solo para fines pacíficos.

Todo está hecho para dar a Estados Unidos y a las demás potencias la confianza de que Irán no producirá armas nucleares. ¿Se puede confiar en que Irán cumplirá lo acordado? Por supuesto que no. Por eso es que el convenio requiere inspecciones internacionales estrictas.

Los críticos buscarán fallas, sin tener en cuenta el progreso alcanzado. Pero nunca se consideró un acuerdo que equivaliera a una capitulación de Irán, como desmantelar totalmente su programa nuclear, aun con fines pacíficos. Ningún acuerdo es perfecto, y este tampoco, pero hay que juzgarlo por sus logros.

A cambio de las concesiones iraníes, las potencias internacionales han acordado levantar las rigurosas sanciones económicas que llevaron a Teherán a la mesa de negociación. Pero si el Congreso obstaculiza el proceso y el acuerdo fracasa, Irán se sentirá libre de reanudar su plan de tener armas nucleares, y países como China y Rusia, cuya participación en las sanciones fue crucial, quizá no deseen renovarlas.

La única alternativa entonces, señaló el presidente Obama, sería la guerra. Una guerra de consecuencias impredecibles y seguramente nefastas.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de abril de 2015, 4:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El acuerdo con Irán."

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