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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Hora de crear un fondo nacional contra desastres

Julie Robles cruza un vecindario inundado en Immokalee, Florida, después del azote del huracán Irma.
Julie Robles cruza un vecindario inundado en Immokalee, Florida, después del azote del huracán Irma. AP

Por suerte se ha evitado una crisis inminente tras el paso del huracán Irma. El presidente Trump firmó un proyecto de ley que incluye una extensión para el Programa Nacional de Seguro de Inundación (NFIP) que lo mantendrá a flote hasta el 8 de diciembre. Ahora es el momento para que el Congreso por fin presente una solución razonable que ha evitado tercamente –y absurdamente– por años: la creación de un fondo nacional de catástrofes.

Hay dos principios de sentido común detrás de la idea. Primero, un fondo nacional extendería el riesgo a través de las fronteras de los estados, cubriendo inundaciones, terremotos, tornados, fuegos forestales y otros desastres que pueden llevar a la ruina a miles de propietarios en un solo día. Segundo, los contribuyentes en todo el país ya están costeando la recuperación de esos desastres, menos eficientemente, con los dólares de los impuestos que fluyen de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias.

El fondo de catástrofes podría dar a las aseguradoras privadas una red de seguridad comprando reaseguro y, de esa manera, pasando los ahorros a los consumidores mediante primas más bajas. El fondo también podría tener una cantidad de dinero apartada para las necesidades inmediatas de las víctimas tras el paso de huracanes como Irma y Harvey.

En la Florida, el fondo también eliminaría los rumores cada vez más injustos en el Congreso sobre incrementar las tasas del NFIP a lo que se supone que sean niveles saludables.

Los estudios han demostrado que los floridanos ponen más dinero en pólizas del NFIP del que sacan. Este verano, la Florida tuvo alrededor del 35 por ciento de todas las pólizas, pero solo había recibido el 7.28 por ciento de los pagos en los últimos 40 años. Penalizar injustamente al Estado del Sol subiendo las tasas a niveles irrazonables echaría una carga injusta sobre los hombros de los propietarios. La cantidad de pólizas del NFIP en la Florida ha estado bajando en años recientes, y subir más las primas exacerbaría el problema.

Los legisladores tal vez puedan generar un apoyo bipartidista a un fondo de catástrofes buscando otras soluciones más conservadoras, como programas de mitigación de inundaciones.

Es cierto que los estados costeros del Sur han constituido una gran proporción de la deuda actual del NFIP. Solamente Louisiana y Texas han recibido el 46 por ciento de los pagos por inundación en todo el país. Pero es poco realista esperar que la Florida, con más de una tercera parte de las pólizas del NFIP, rescate el programa mediante tasas aún más altas.

Al resto de la nación sin duda parece gustarle la Florida para jugar en nuestras playas, visitar nuestras atracciones y disfrutar nuestros restaurantes y bares en la costa. Pero esas delicias del trópico tienen un costo. Y no se debe esperar que los residentes de este estado carguen con todo el peso, sobre todo cuando la Florida ya está dando una parte desproporcionada de fondos de seguro de inundaciones y recibiendo muy poco a cambio.

Los floridanos reciben muy poco del seguro federal de inundaciones, que el Congreso planea reformar antes de diciembre. Los floridanos constituyen casi el 35 por ciento de la cantidad total de titulares de pólizas, pero han recibido solo el 7 por ciento de los pagos totales por seguro de inundación en los últimos 40 años. ¿Es justo?

Este editorial se publicó originalmente en el Tampa Bay Times.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de septiembre de 2017, 4:58 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Hora de crear un fondo nacional contra desastres."

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