Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: El Congreso debe regular más las armas

Una mujer recuerda con dolor a las víctimas del atentado cometido en Las Vegas el pasado 4 de octubre.
Una mujer recuerda con dolor a las víctimas del atentado cometido en Las Vegas el pasado 4 de octubre. Getty Images

Los intentos de asesinato de congresistas en el 2011 y el 2017 no causaron que los republicanos del Congreso trataran de limitar la adquisición de armas de fuego.

Tampoco lo hizo la matanza de 20 niños y seis maestros en la escuela primaria Sandy Hook en el 2012, ni la muerte de 14 personas en una fiesta navideña en San Bernardino en el 2015, o las 49 víctimas mortales en el club Pulse, en Orlando, en el 2016.

Quizá el Congreso actuará ahora, después que Stephen Paddock abrió fuego desde el piso 32 del Mandalay Bay en Las Vegas contra 22,000 asistentes a un concierto de música campesina y del Oeste y mató a 59 personas e hirió a 527.

No esperemos una prohibición de las armas. Pero hay que tomar medidas. Los republicanos, que controlan el Congreso, deben abandonar su intento de aprobar la propuesta de ley HR 3668, que eliminaría las regulaciones sobre los silenciadores.

“Los silenciadores son dispositivos importantes para reducir los daños auditivos a los tiradores —mi padre sufrió esos daños— así como para reducir el ruido en campos de tiro cerca de áreas residenciales”, escribió el representante republicano por California Tom McClintock, un defensor de la propuesta. Sentimos el problema de audición del padre de McClintock. Pero esperamos que McClintock y otros congresistas escuchen los gritos de dolor de Las Vegas.

Otra propuesta en el Congreso requeriría que los estados con medidas de control de armas permitan las licencias de portar armas ocultas concedidas en estados con leyes menos estrictas. Lo que pasó en Las Vegas debe poner fin a esa propuesta descabellada.

El Archivo de Violencia con Armas de Fuego, una organización sin fines de lucro, informa que desde el principio del 2017 han ocurrido 273 tiroteos masivos. Tres personas murieron en Lawrence, Kansas, solo horas después que Stephen Paddock, un hombre de 64 años de Mesquite, Nevada, cometió el horrible ataque en Las Vegas. Hace falta una voz que contrarreste el cabildeo de la industria de las armas.

Nacionalmente, 23,520 personas han resultado heridas por disparos este año, incluyendo las casi 600 víctimas en Las Vegas. Algunos quedarán paralíticos. Algunos sufrirán dolores mientras vivan. Las víctimas que sobrevivieron a un disparo en la cabeza probablemente no podrán reanudar su vida normal. Todos sufrirán de algún nivel de estrés post-traumático, que los cambiará a ellos y a sus familiares para siempre.

California limita sabiamente las compras de armas a una al mes. No sabemos si esa restricción habría reducido la magnitud de la matanza en Las Vegas. Pero las autoridades dijeron que Paddock tenía 17 armas en el hotel, dos de ellas montadas en trípodes junto a las ventanas, y cientos de balas. La policía halló más tarde otras 25 armas y explosivos en sus casas y en su auto, para un total de 42.

No hay lugar en la vida civil para los fusiles semiautomáticos estilo militar. Su propósito es herir y matar a muchas personas en un período corto. Esas armas se deben prohibir, como lo estuvieron por una década.

Este editorial se publicó originalmente en el Sacramento Bee.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de octubre de 2017, 5:44 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El Congreso debe regular más las armas."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA