EN NUESTRA OPINIÓN: El Congreso debe regular más las armas
Es muy revelador que incluso después que un hombre armado con más de una docena de fusiles rompiera la ventana de un hotel y disparara una lluvia de balas contra cientos de asistentes a un festival de música country en Las Vegas, muchos norteamericanos pensaran que el Congreso seguiría sin hacer nada para evitar otra masacre.
Al igual que en el 2012, cuando legisladores republicanos sabotearon un proyecto de ley bipartidista que habría ampliado las verificaciones de antecedentes después que Adam Lanza irrumpió en la escuela primaria Sandy Hook y mató a 20 niños y seis maestros.
O como en el 2016, cuando los republicanos bloquearon una propuesta que habría impedido que cualquiera en una lista de vigilancia antiterrorista comprara un arma, después que Omar Mateen mató a más de 100 personas en el club Pulse en Orlando.
El Congreso tiene un largo y vergonzoso historial de inacción ante la violencia con armas de fuego. Pero después de la matanza en Las Vegas, chocante aun en esta era de terrorismo interno y tiroteos masivos, parece que el viento político por fin ha cambiado, aunque no lo suficiente.
El jueves, la Asociación Nacional del Rifle (NRA) cambió su habitual culto a la Segunda Enmienda y apoyó la prohibición de la venta de aditamentos (conocidos como bump stocks) para convertir los fusiles semiautomáticos en automáticos, una idea propuesta por la senadora Dianne Feinstein.
Fue la única cosa políticamente aceptable que el NRA podía hacer.
Stephen Paddock, el jubilado de 64 años que mató a 58 personas y dejó heridas a más de 500 desde su habitación en el hotel Mandalay Bay, el domingo pasado, le había colocado ese aditamento a una docena de fusiles. Así pudo disparar cientos de balas por minuto contra la multitud en la calle, causando más daño que el que habría hecho sin la adición a sus fusiles.
“La NRA cree que los dispositivos diseñados para convertir los fusiles semiautomáticos en automáticos deberían estar sujetos a regulaciones adicionales”, expresó el grupo de cabildeo de la industria de las armas.
Pero la NRA fue más allá, diciendo que presionaría por una medida que requeriría que los estados, aun aquellos que tengan leyes muy estrictas sobre las armas, acepten los permisos de porte de armas ocultas emitidos en otros estados. El Congreso debe rechazar esa medida. Esa “reciprocidad” violaría la capacidad de los estados con controles estrictos de regular sus asuntos.
La Oficina Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) ha dicho que los bump stocks no violan las leyes federales que restringen la propiedad de ametralladoras. De modo que Feinstein presentó una propuesta respaldada por los demócratas que prohibiría los equipos de conversión nacionalmente, como sucede en California.
El representante Carlos Curbelo, republicano por la Florida, ha redactado una propuesta similar y el representante Adam Kinzinger, republicano por Illinois, ha circulado una carta exigiendo que la ATF reevalúe la legalidad de los bump stocks.
El gobierno de Trump, al igual que varios republicanos del Congreso, han dicho que también considerarían una prohibición. Entre ellos están el presidente de la Cámara, Paul Ryan; el senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, y el senador John Cornyn, de Texas, que le dijo al New York Times: “Tengo muchas armas, y como cazador y deportista, creo que es nuestro derecho como norteamericanos, pero no entiendo el uso de este bump stock”.
Esperamos que el Congreso siga el ejemplo de California y prohíba los fusiles de asalto y los cargadores de gran capacidad como los que Paddock llevó al Mandalay Bay. Al menos, de momento, que prohíba los aditamentos que convierten un fusil en una ametralladora.
Este editorial se publicó originalmente en The Sacramento Bee.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de octubre de 2017, 7:23 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El Congreso debe regular más las armas."