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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un asunto de vida o muerte


Un hombre no identificado arregla las flores colocadas en recuerdo de Walter Lamer Scott, abatido por un policía en North Charleston.
Un hombre no identificado arregla las flores colocadas en recuerdo de Walter Lamer Scott, abatido por un policía en North Charleston. AP

Volvió a ocurrir. El pasado 4 de abril, el policía Michael Thomas Slager mató a tiros, por la espalda, a Walter Lamer Scott en la ciudad de North Charleston, en Carolina del Sur. Slager es blanco; Scott era negro.

Slager dijo inicialmente que disparó en defensa propia cuando el hombre al que detuvo porque tenía apagada una luz del freno, trató de quitarle su Taser. Pero un video tomado por Feidin Santana, un barbero que pasaba por el lugar, desmiente las afirmaciones de Slager.

En el video se observa claramente a Scott corriendo, tratando de huir del policía, y a este disparándole varias veces por la espalda, hasta que Scott cae sobre la hierba, herido de muerte.

Santana relató que empezó a tomar el video cuando vio al policía controlando a Scott en el suelo y dándole una descarga de Taser. La narración del testigo concuerda con lo que muestran las imágenes del video: la víctima huyó del policía y este le disparó varias veces por la espalda.

Slager fue despedido de la policía y ahora está encarcelado, acusado de homicidio, en espera del juicio que tendrá lugar en agosto para determinar si es culpable o no.

En North Charleston se repiten detalles similares a los de Ferguson, donde la muerte de un hombre negro, Michael Brown, a manos de un policía causó graves disturbios y sacudió a la nación con el espectro del racismo, que aún se niega a desaparecer. Como en la ciudad de Missouri, en North Charleston vive una numerosa población afroamericana, mientras la mayoría de los agentes de policía son blancos. Y muchas personas se quejan del trato rudo de la policía, de incidentes de abuso a lo largo de los años que no se han investigado.

Hace tiempo que la desproporción en la cantidad de afroamericanos en la cárcel con respecto a la población general es una mancha en el sistema penitenciario norteamericano. Y ahora, la frecuencia mortal de casos en que un hombre negro desarmado muere baleado por la policía indica que hay un problema grave que es preciso resolver cuanto antes.

Sí, hay racismo en algunos policías, como lo demuestran los e-mails intercambiados por agentes en Ferguson y examinados por el Departamento de Justicia. No se puede asegurar aún si Scott fue una víctima de esa aberración letal. Pero la ira y la frustración se van acumulando, y la paz social se puede quebrantar cuando una comunidad se siente amenazada por los mismos que deben garantizar la seguridad de todos. Hay que resolver este problema ya, porque es un asunto de vida o muerte.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de abril de 2015, 0:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un asunto de vida o muerte."

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