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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: ¿Dónde están los ‘bad hombres’?

Un grupo de manifestantes protesta en Elizabeth, Nueva Jersey, contra la política de deportaciones del presidente Trump, el pasado febrero.
Un grupo de manifestantes protesta en Elizabeth, Nueva Jersey, contra la política de deportaciones del presidente Trump, el pasado febrero. Getty Images

A pesar de las declaraciones del presidente Trump de deportar a millones de “bad hombres”, la gran mayoría de los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos no tienen antecedentes penales.

Esa realidad coloca en una situación difícil a los agentes de inmigración que, presionados por la Casa Blanca, han intensificado el ritmo de arrestos de indocumentados, incluso de los que no han cometido otra infracción que la de quedarse ilegalmente en Estados Unidos.

De los aproximadamente 143,000 inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos y que fueron arrestados por agentes de Inmigración y Aduanas en el año fiscal que terminó el 30 de septiembre —30 por ciento más que el año anterior— más de la cuarta parte no tenía un historial delictivo. Y entre los que sí lo tenían, la mayoría eran culpables de delitos no violentos, entre ellos posesión de drogas, infracciones de tráfico vehicular y delitos de inmigración, como volver a entrar en el país después de haber sido deportados.

Muchos norteamericanos no tienen problemas con deportar a indocumentados con antecedentes penales, ¿pero y las decenas de miles que no los tienen? Recordemos que la mayoría de los indocumentados (excepto los arrestados en la frontera) han estado viviendo en Estados Unidos por lo menos durante 15 años, y muchos de ellos tienen cónyuge e hijos y otros familiares que son ciudadanos.

La postura inflexible del Presidente debe ganarle el aplauso de su base, pero no va a cambiar fundamentalmente la cantidad de indocumentados que viven en este país. Excluyendo a los detenidos al cruzar la frontera ilegalmente, que son deportados rápidamente, unos 82,000 indocumentados fueron deportados el año pasado, 25 por ciento más que en el 2016 pero una cifra insuficiente frente a los 11 millones que siguen viviendo en Estados Unidos.

Lo más significativo es la aparente disminución en los intentos de cruzar ilegalmente la frontera, según los arrestos realizados por la Patrulla Fronteriza, que sumaron 310,000 en el año fiscal 2017, la cantidad más baja en 46 años. Menos detenciones significan menos intentos de cruce ilegal.

Eso es bueno, teniendo en cuenta la retórica de campaña de Trump, así como la continuación de una disminución a largo plazo desde el 2000, cuando las detenciones superaron los 1.6 millones. Durante ese período, las condiciones económicas en México han mejorado y la Patrulla Fronteriza ha duplicado su cantidad de agentes.

La disfunción en el sistema de inmigración de Estados Unidos sigue prácticamente igual. Las cortes federales de inmigración tienen unos 600,000 casos acumulados. El gobierno quiere aumentar el doble la cantidad de jueces de inmigración, que actualmente son unos 300, pero eso tomará tiempo. Y sus recientes medidas para evaluar a los jueces basándose en la rapidez con la que manejan una cantidad de casos que suele exceder los 2,000 es una receta para la injusticia.

El alarde de la campaña de Trump sobre la deportación estaba alejado de la realidad. Trump dijo que deportaría rápidamente a 2 o 3 millones de inmigrantes ilegales criminales, pero a menos que esté contando las multas de estacionamiento y por cruzar la calle indebidamente, no hallará a muchos “bad hombres” sueltos. En realidad, los inmigrantes, tanto legales como ilegales, tienen muchas menos probabilidades de terminar en la cárcel que los ciudadanos estadounidenses, según un estudio del Cato Institute.

El presidente ha intensificado los arrestos y ha trastornado la vida de personas, familias y comunidades establecidas y productivas, ¿pero con qué propósito? Solo una reforma del defectuoso sistema de inmigración de Estados Unidos ofrece una solución efectiva y duradera.

Este editorial se publicó originalmente en The Washington Post.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de diciembre de 2017, 0:55 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: ¿Dónde están los ‘bad hombres’?."

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