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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Lecciones de la victoria demócrata en Alabama

El candidato demócrata al Senado Doug Jones celebra su triunfo el 12 de diciembre en Birmingham , Alabama.
El candidato demócrata al Senado Doug Jones celebra su triunfo el 12 de diciembre en Birmingham , Alabama. AP

Ahora que ya se barrió el confeti, se exhalaron los suspiros de alivio y los gestos de asombro cedieron, es hora de que los demócratas consideren las lecciones de la impresionante victoria de Doug Jones en Alabama.

Jones logró una hazaña inesperada. Él y sus partidarios ayudaron a Alabama —y a la nación— a eludir un gran daño a esta democracia. Sin embargo, analizando con calma, el Partido Demócrata debe moderar su entusiasmo. Jones, un ex fiscal federal que procesó con éxito al KKK, derrotó al ex juez republicano Roy Moore por un estrecho margen del 1 por ciento.

Moore, que fue presidente del Tribunal Supremo de Alabama dos veces, y fue removido de su puesto dos veces, es un misógino y un racista que le ha encontrado un lado bueno a la esclavitud, piensa que un musulmán no debe ser congresista, y cree que la “conducta homosexual” debería ser ilegal. En el 2016, fue suspendido por ordenar a los jueces que aplicaran la prohibición a los matrimonios entre personas del mismo sexo en Alabama, aunque esa prohibición se declaró inconstitucional.

Niega los relatos de mujeres que dicen que hace décadas, persiguió y tuvo relaciones sexuales con adolescentes, cuando él ya era un adulto de más de 30 años, y un fiscal de distrito. Aunque ante estas historias de horror varios republicanos prominentes le dieron la espalda, las acusaciones no frenaron su campaña al Senado. El presidente Trump y el Comité Nacional Republicano engavetaron los principios y respaldaron a Moore. La victoria de Jones es un revés para el mandatario y para el comité.

Ahora viene la batalla para instalar a Jones en el Senado. Los republicanos no quieren que ocupe el escaño antes de la votación sobre la reforma fiscal.

Luego vienen las elecciones del 2018 y del 2020. No será fácil para los demócratas, quienes, a diferencia de los republicanos, no llevarán candidatos nuevos a la contienda.

Deben esperar que los republicanos redoblen sus iniciativas de suprimir votantes, aunque sean antidemocráticas. Los votantes afroamericanos —y especialmente las mujeres afroamericanas, que se inclinaron fuertemente por los demócratas en elecciones recientes en Virginia y Nueva Jersey— reconocieron el peligro que representaba Moore y dieron su respaldo a Jones. Eso fortalecerá la resolución de los republicanos de difundir más mentiras sobre el fraude electoral —que en realidad es prácticamente inexistente— y los esfuerzos legislativos por poner más obstáculos entre los afroamericanos y los colegios electorales. Los votantes afroamericanos en Alabama, y en todo el país, tienen todo el derecho de exigir que los que elijan resuelvan el duradero problema de la desigualdad. Los demócratas no les dan la consideración que merecen, y hasta los han ignorado un poco en su afán por atraer a más blancos de la clase trabajadora. Eso es un peligro para el partido, que sufre de una escasez de afroamericanos en su liderazgo.

Al ocupar el escaño que Jeff Sessions dejó cuando fue nombrado secretario de Justicia, el término de Jones solo será hasta el 2020, cuando Trump esté de nuevo en la boleta. Es probable que Jones no se enfrente a un bufón como Moore, pero su margen de victoria del uno por ciento es muy estrecho. Los demócratas tienen que esforzarse más.

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de diciembre de 2017, 6:14 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Lecciones de la victoria demócrata en Alabama."

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