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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Separar a las familias sería despreciable

Inmigrantes de El Salvador y Guatemala que ingresaron a EE UU de manera ilegal suben a un autobús después de ser liberados de un centro de detención para familias en Texas.
Inmigrantes de El Salvador y Guatemala que ingresaron a EE UU de manera ilegal suben a un autobús después de ser liberados de un centro de detención para familias en Texas. AP

Las familias y los niños solos detenidos en la frontera con México con frecuencia huyen de situaciones terribles en Centroamérica, especialmente en El Salvador, Guatemala y Honduras, donde pandillas violentas, el narcotráfico y la delincuencia contribuyen a uno de los índices de homicidios más altos del mundo. Ahora el gobierno del presidente Donald Trump, alarmado ante el reciente aumento en la cantidad de personas que cruzan la frontera, estudia una nueva estrategia para disuadirlos. El mensaje es: “Si ustedes piensan que en sus países hay crueldad, en Estados Unidos hay incluso más crueldad”.

Esa es la lógica detrás de una propuesta que estudia la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, para desalentar a las familias a que crucen la frontera amenazándolas con separar a los hijos de los padres cuando los detengan en Estados Unidos.

Hasta ahora, ese enfoque ha sido absolutamente rechazado por las autoridades federales, que lo consideran inhumano en extremo, dado el trauma que infligiría a los niños, quienes por definición son inocentes.

Si Nielsen da luz verde a la separación de las familias inmigrantes, muchas de las cuales pueden presentar solicitudes de asilo creíbles, ella sería la responsable de una política cuya crueldad rivalizaría la de la Orden Ejecutiva 9066, que autorizó el internamiento forzado de unos 110,000 ciudadanos estadounidenses y no ciudadanos de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Cuatro décadas después de ese acto de falta de humanidad, el presidente Ronald Reagan firmó una ley en que Estados Unidos se disculpó por lo ocurrido.

Los arrestos por parte de la Patrulla Fronteriza se desplomaron después que Trump asumió la presidencia hace casi un año, un reflejo de la declinación en los cruces ilegales de la frontera, impulsado en parte por la fuerte retórica antiinmigrante de Trump. A pesar de eso, las detenciones en la frontera comenzaron a aumentar nuevamente en la primavera, en su mayoría familias y niños solos. En noviembre, más de 7,000 “unidades familiares” fueron detenidas en la frontera, un aumento de 45 por ciento en comparación con octubre; ese mismo mes, la cantidad de menores solos que cruzaron la frontera aumentó en 25 por ciento.

Las autoridades federales tienen razón al decir que estas familias corren tremendos riesgos, muchas veces a manos de traficantes desalmados que los llevan hacia el norte hasta llegar a la frontera. También tienen razón en tratar de desalentar a los migrantes a que hagan ese peligroso viaje, en el que el pago de rescates, las violaciones y otras formas de abuso son muy comunes.

La forma adecuada de hacer frente a la situación es no aumentar el nivel de crueldad que esas familias han tenido que enfrentar, y no separar a los niños de sus padres. Es muy poco probable que eso funcione en el caso de familias y niños que huyen de sus países por el temor a perder la vida.

Al hacer caso omiso de las horrendas condiciones en Centroamérica, el gobierno de Trump cree cínicamente que las familias que cruzan la frontera están tratando de aprovecharse de Estados Unidos, con sus largas listas de espera en los tribunales de inmigración y protecciones jurídicas que permiten a muchas personas vivir y trabajar legalmente mientras esperan que se decidan sus casos. De hecho, muchos tienen reclamaciones legítimas de asilo sobre la base de las amenazas que enfrenten en sus países, y tienen derecho al debido proceso.

La idea de separar a los niños de sus familiares fue presentada por primera vez en marzo por el entonces secretario de Seguridad Nacional John Kelly, ahora secretario de la presidencia, quien dijo que los menores serían “bien atendidos mientras lidiamos con sus padres”. ¿Alguna vez un funcionario federal ha emitido una “seguridad” más escalofriante?

Este editorial se publicó originalmente en The Washington Post.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de diciembre de 2017, 5:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Separar a las familias sería despreciable."

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