EN NUESTRA OPINIÓN: Los Cayos necesitan viviendas económicas
Si el condado Monroe no ayuda a construir viviendas que los camareros de restaurantes, los empleados de restaurantes de comida rápida, los empleados de hoteles y los gerentes y cajeros de supermercados puedan costear, la base de su turismo se derrumbará.
Después que el huracán Irma azotó los Cayos en septiembre —y destruyó embarcaciones, casas móviles y otras viviendas— muchos trabajadores del sector servicios se fueron del condado más meridional de la Florida. Sus salarios no les daban muchas opciones de vivienda. Y el huracán Irma arrasó esas opciones. Eso ha conllevado que la recuperación de los empleos haya sido lenta, y que la base económica de los Cayos siga en peligro.
Elogiamos a la representante estatal Holly Raschein, republicana por Key Largo, por solicitar $20 millones para comprar propiedades en los Cayos y reconstruir viviendas asequibles para la fuerza laboral. Raschein también está solicitando $2.85 millones para un programa piloto que suministraría 30 unidades prefabricadas a residentes desplazados de Monroe. Raschein dice que las unidades se podrían instalar en horas, en vez de en semanas o meses, como ocurre con la construcción tradicional.
Según el Florida Keys Keynoter, el huracán de categoría 4 destruyó casi 1,200 edificios, residenciales y comerciales. Y la estadística no incluye las casas móviles. Más de 1,000 estructuras sufrieron daños que superaron el 50 por ciento del valor de la edificación; casi 40,000 familias han solicitado ayuda a través de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA). Hay que observar que en todo el condado hay unas 55,000 unidades residenciales.
La petición de Raschein es muy sólida porque los Cayos siguen en crisis.
Pero el dinero no es el único recurso que se necesita desesperadamente. También hace falta mucha voluntad política, porque muchos residentes están preocupados por los edificios de alta densidad ocupacional que pueden exigir más a los servicios públicos y la infraestructura.
Los funcionarios deben aclarar que quieren reemplazar viviendas perdidas o inestables, no aumentar la población.
Hay otro reto frente al cual los funcionarios electos deben mantenerse firmes. Están a cargo de una región costera que abre el apetito de los urbanizadores. En el Sur de la Florida, los condados a menudo ceden a la tentación de atraer a residentes adinerados, que se instalan en residencias de lujo y quitan espacio a las viviendas para personas que proporcionan servicios básicos y vitales para los consumidores.
Prácticamente todos los condados del estado afrontan una escasez de viviendas económicas. Lamentablemente, el gobernador Rick Scott no ha sido de gran ayuda. En noviembre, el presupuesto que propuso sacaría $92 millones de fondos para viviendas económicas en la Florida y los usaría para otras prioridades. La vergüenza está en que el desvío de esos fondos se ha convertido en una tradición en este estado.
Los funcionarios de Monroe no deben ceder. Las personas que han convertido a los Cayos en una meca del turismo son los que sirven a los comensales, los que trabajan en cajas registradoras, los que responden llamadas al 911, los que realizan las labores necesarias para tener una gran calidad de vida. Y esas personas necesitan viviendas económicas.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de enero de 2018, 3:18 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Los Cayos necesitan viviendas económicas."