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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un alivio limitado en las aulas

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Los estudiantes y los maestros del sistema de escuelas públicas de Miami-Dade dieron un suspiro de alivio el jueves de la semana pasada.

Ese día, el distrito escolar decidió suspender casi todos los exámenes finales del curso. De 300 exámenes, solo dejó vigentes 10.

La decisión se produjo después que las pruebas de las Evaluaciones de los Estándares de la Florida (FSA) volvieron a tener fallos cuando los estudiantes se sentaron frente a las computadoras y trataron de entrar en las páginas de los exámenes.

El 2 de marzo pasado ya habían tenido problemas similares. Ese día, los alumnos no pudieron entrar en las páginas para hacer las pruebas computarizadas, y los que finalmente pudieron, encontraron el sistema insoportablemente lento.

El distrito escolar dio el jueves pasado el paso correcto, amparándose en la ley recién firmada por el gobernador Rick Scott que permite a cada distrito determinar la cantidad de exámenes que los estudiantes deben realizar.

El superintendente de las escuelas públicas de Miami-Dade, Alberto Carvalho, cuando anunció la reducción de la cantidad de exámenes, afirmó: “La razón debe prevalecer. Debemos respetar el ambiente del aula”.

En efecto, las pruebas FSA –al igual que el desaparecido y temido FCAT– han alterado el ambiente del aula al trastornar el proceso de aprendizaje. Han causado que se dedique demasiado tiempo a la preparación de los estudiantes para los exámenes, en lugar de concentrarse en la enseñanza de conocimientos, sin la presión de una prueba en extremo exigente. Por eso los educadores abogan por mantener la calidad de la educación en vez de abrumar a los estudiantes con unas pruebas absurdas.

Por otra parte, vincular la compensación monetaria de los maestros al rendimiento de los estudiantes en los exámenes es una noción arbitraria, que no promueve una mejor educación.

La cantidad de exámenes se ha reducido, pero el alivio es limitado, porque la ley aprobada el 14 de abril no elimina las pruebas FSA ni “las pruebas estatales de fin de año como Álgebra y Biología”, según explica el artículo “Miami-Dade elimina gran cantidad de exámenes”, de Christina Veiga [Locales, 24 de abril]. Todavía los estudiantes deben lidiar con unas evaluaciones cuya utilidad ha quedado en tela de juicio.

Los sucesivos fallos en la implementación de estas pruebas exigen una nueva consideración del concepto de los exámenes y la forma en que se llevan a cabo. El Departamento de Educación de la Florida debe estudiar a fondo las pruebas FSA y los problemas que han causado, consultar a los educadores y tomar una decisión que tenga en cuenta, por encima de todo, el bienestar de los estudiantes y un genuino aprovechamiento académico.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de abril de 2015, 11:00 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un alivio limitado en las aulas."

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