Editorial

EN NUESTRA OPINION: Miami y el problema racial

Dennis Moss y la mayoría de sus colegas de la Comisión de Miami-Dade, más el alcalde, hablaron la semana pasada sobre el problema racial. Fue una conversación asombrosa por su profundidad y por abrir los ojos de algunos al dolor y la ira en las historias personales de los comisionados negros.

La pregunta es si será un llamado a la acción que los funcionarios electos, los líderes comunitarios y empresariales, y los miembros de las diversas comunidades negras de Miami no puedan ignorar. Es un momento que no se puede perder.

Hay que elogiar al comisionado Moss por sacar a debate el problema de la desigualdad que sufren tantos afroamericanos en Miami-Dade. Sin duda, todavía recordaba su discusión este año con el comisionado Javier Souto sobre si la prosperidad (desigualmente distribuida) de Miami se debe a los exiliados cubanos o a los afroamericanos. Pero tampoco hay duda de que él y sus colegas negros de la Comisión — Barbara Jordan, Jean Monestime y Audrey Edmonson— han tenido, a pesar de su éxito, una existencia muy distinta a la de muchos de sus colegas blancos hispanos y no hispanos, así como sus electores de la raza negra.

También hay que elogiar a los demás comisionados y al alcalde por quedarse a escuchar el miércoles por la noche.

La muerte de un joven afroamericano desarmado en Ferguson, Missouri, a manos de un policía blanco alentó la conversación. Miami-Dade ha sufrido incidentes similares. Pero los comentarios de los comisionados negros sobre desempleo, acoso policial y falta de contratos del condado se redujeron a dos palabras que pueden resumir la vida de los residentes negros en esta ciudad: rechazo e irrespeto.

El alcalde Giménez dijo: “Sé que hay grandes problemas en la comunidad afroamericana, y estoy haciendo todo lo que puedo para aliviarlos”. Esta es una oportunidad de unir la acción a la palabra y fijar normas de participación de afroamericanos en proyectos del condado.

Los jefes de policía deben evitar que sus agentes detengan a choferes por tener la piel oscura. Hay muchas anécdotas al respecto. Deben equipar a los policías con cámaras.

También las familias afroamericanas en muchas comunidades deben erradicar el mal rendimiento escolar, la conducta delincuencial y las bajas expectativas que, aunque no son problemas exclusivos de sus comunidades, tienen hondas repercusiones. Romper el ciclo de estas plagas romperá el ciclo de la pobreza y la desesperanza.

La discusión sobre la raza en la comisión ha concluido. Pero debe ser el principio de un diálogo en la comunidad y un llamado a la acción.

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