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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una tendencia nociva en el seguro de salud

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Archivo TNS

En lo que podría ser la tendencia más predecible de la era de Trump, el índice de personas sin seguro parece ir en aumento. Mientras los jóvenes (junto con los afroamericanos y los hispanos) tuvieron las mayores reducciones en cobertura de salud, las primas de la atención médica probablemente subirán para la mayoría de los norteamericanos más rápidamente.

La tendencia es nociva para los que ya no tienen seguro de salud, y también para los que tienen.

Según una encuesta de Gallup, unos 3 millones menos de norteamericanos tenían seguro de salud en el 2017 en comparación con el año anterior, cuando el porcentaje de norteamericanos con seguro médico fue el mayor en nuestra historia. El índice de Gallup muestra que en el 2017 se produjo el primer retroceso en la cobertura desde que se implementó la Ley de Cuidado de la Salud a Bajo Precio (ACA), popularmente conocida como Obamacare.

La cantidad de personas sin seguro disminuyó constantemente durante la presidencia de Obama gracias a la ACA. Aunque la atención médica se hizo más costosa, como suele ocurrir con los bienes y los servicios, aumentó a uno de los ritmos más lentos en el último medio siglo. No solo eso, sino que las aseguradoras privadas, que habían tenido resultados inciertos, empezaron a ver ganancias. Pero el presidente Donald Trump y el Partido Republicano decidieron socavar la ley de todos modos. Cuando no pudieron eliminarla, votaron a favor de rebajarla, reduciendo los esfuerzos del gobierno federal por dar cobertura a los que aún no tenían seguro y finalmente suprimiendo la obligación individual de tener seguro.

Por eso es que esta nueva y perturbadora tendencia podría empeorar. La Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que 13 millones de norteamericanos quedarán sin seguro debido a la eliminación de la obligación de comprar seguro de salud, so pena de pagar una pequeña multa. Aunque la medida era impopular, era vital para la ley y era un complemento del mandato federal de que todo el mundo debía ser atendido en casos de emergencia, aun cuando no pudieran pagar. Aseguró que hubiera suficientes personas jóvenes y sanas en el mercado que no gastaran mucho en atención médica pero cuya presencia mantuviera las primas bajas para las personas mayores y enfermas. Para algunos norteamericanos de ingresos medios, el alza de las primas no será compensada por la rebaja tributaria de Trump.

La ley ayudó a estabilizar hospitales, que no tuvieron que amortizar mucha deuda de servicios no pagados. También hizo más probable que los norteamericanos de ingresos bajos y medios recibieran cuidado de salud y menos probable que afrontaran bancarrotas. El aumento de la cantidad de personas con cobertura completa bajó el índice de abortos al menor nivel de la historia y redujo el índice de embarazos en la adolescencia. Logró todo esto –junto con ayudar a millones de personas de la tercera edad a pagar las medicinas por receta– a la vez que reducía el déficit. La nueva ley fiscal será responsable de que haya menos norteamericanos asegurados y aumentará el déficit de nuevo.

Es un cambio espantoso. El seguro de salud da una tranquilidad que un pequeño aumento en el ingreso personal no da. Los votantes deben abrir los ojos y darse cuenta de lo que les conviene.

Este editorial se publicó originalmente en The Charlotte Observer.

Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2018, 6:55 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una tendencia nociva en el seguro de salud."

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