Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Tallahassee: un final inesperado

Los miembros de la Cámara de la Florida durante el primer día de la sesión legislativa 2014 de Florida en Tallahassee. Foto de archivo.
Los miembros de la Cámara de la Florida durante el primer día de la sesión legislativa 2014 de Florida en Tallahassee. Foto de archivo. AP

El presidente de la Cámara de Representantes de la Florida, Steve Crisafulli, republicano por Merritt Island, terminó unilateralmente el período de sesiones de la Legislatura el martes. La súbita decisión deja las finanzas del estado en mala situación.

La abrupta decisión de Crisafulli de abandonar Tallahassee antes que los legisladores pudieran terminar su obligación de promulgar un presupuesto se produjo casi sin aviso, tres días antes del momento en que debía concluir. El Senado quedó con muchos asuntos sin resolver.

(Una medida que merece la aprobación del Senado es una amplia reforma en la atención a las víctimas de enfermedades mentales.)

Los floridanos deberían enojarse con la decisión de Crisafulli, inspirada por la discrepancia con el Senado sobre la expansión del Medicaid, un tema crítico para todo el estado en el que la acción práctica y el compromiso legislativo chocan con el dogma político.

La expansión permitiría a la Florida pedir dinero federal para dar atención médica a los 850,000 residentes sin seguro que dependen de los hospitales públicos. El gobierno federal ayuda a estos hospitales desde hace años con miles de millones de dólares otorgados mediante un programa conocido como LIP, creado para ayudar a los hospitales a atender a pacientes de bajos ingresos o indigentes. Pero la Ley de Cuidado de la Salud Asequible trajo grandes cambios, porque la expansión del Medicaid cubre a muchas personas que no tenían seguro.

Cuando el LIP en la Florida termine el 1 de junio, el presupuesto de los hospitales públicos del estado quedará con un déficit de $1,300 millones. El hospital Jackson perdería $200 millones al año, y los contribuyentes tendrían que cubrir la diferencia.

El Senado de la Florida, controlado por los republicanos, decidió que el estado no puede seguir con la tontería política de rechazar la expansión del Medicaid porque forma parte del Obamacare. El Senado creó un plan alternativo que tendría la aprobación federal y daría al estado más de $50,000 millones en un período de 10 años para dar Medicaid a más personas.

Crisafulli admitió el martes que nunca votaría por la expansión del Medicaid, y que nunca dejaría a los representantes que voten.

Trató de culpar al Senado por el estancamiento en el presupuesto al no negociar un acuerdo. En realidad, hay que elogiar al Senado por no morder el anzuelo. El verdadero obstáculo a una solución es la terca negativa de un grupo de republicanos de la Cámara a considerar cualquier cosa que tenga que ver con el Obamacare.

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