Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Missing in action

Padres han pedido al gobernador Rick Scott que reduzca la enorme carga docente de los estudiantes de la Florida.
Padres han pedido al gobernador Rick Scott que reduzca la enorme carga docente de los estudiantes de la Florida. AP

El vergonzoso enfrentamiento entre la Cámara y el Senado de la Florida llevó a un abrupto cierre del período de sesiones y dejó las finanzas del estado en problemas.

La situación parecía hecha a la medida para que el gobernador Rick Scott acudiera al rescate en el momento crítico y salvara al Estado del Sol con una solución para poner fin a la crisis presupuestaria y dejar a todo el mundo contento.

Pero ese no es el estilo de Scott. Estaba desaparecido cuando el presidente de la Cámara, Steve Crisafulli, y el presidente del Senado, Andy Gardiner, se enfrentaban en el Capitolio, negándose a llegar a un acuerdo sobre el financiamiento de la atención médica. La disputa culminó con el súbito cierre de la sesión de la Cámara, ordenado por Crisafulli, tres días antes del fin programado del período, un paso desastroso que suprimió decenas de propuestas.

Los legisladores necesitaban un árbitro en la disputa entre la Cámara y el Senado, pero Scott no estaba allí. Ahora las cosas han empeorado. Los demócratas demandaron a la Cámara, Scott demandó al gobierno federal, el Senado pidió una sesión para discutir el presupuesto en junio y la Cámara sigue diciéndole que no a todo.

La situación exige que un adulto se haga cargo. Le da a Scott la oportunidad perfecta para redimirse reuniendo a todas las partes para que lleguen a un acuerdo antes de que se venza el plazo para elaborar un presupuesto, el 1 de julio. Es el único gobernador que tiene la Florida, el único que puede ejercer su autoridad de líder e imponerse. Tanto la Cámara como el Senado están controlados por el partido de Scott, el Partido Republicano, lo que debería facilitar las cosas.

El eje de la disputa es cómo compensar el dinero que el gobierno federal ha suministrado durante varios años a los hospitales que atienden a pacientes indigentes y de bajos ingresos. Con la Ley de Cuidado de la Salud Asequible, el gobierno federal indica a los estados que este programa ofrecerá muchos menos fondos, o ninguno en algunos casos. Para la Florida, eso significó un déficit de $1,300 millones que todo el mundo sabía que venía, pero nadie hizo nada al respecto.

La solución del Senado es aceptar una versión específica para la Florida de la expansión del Medicaid que aporte considerables beneficios de salud a 850,000 floridanos, y $51,000 millones a la Florida en un período de 10 años. Crisafulli rechazó esa solución. Scott, que una vez estuvo a favor de ese plan, decidió que a él tampoco le gustaba.

Ahora tienen que decidir lo que harán. Pueden pasar dinero de un lugar a otro en el presupuesto, eliminando recortes fiscales propuestos y desviando fondos para, por ejemplo, la educación, con el propósito de compensar la pérdida de fondos federales. Es una posible salida al desastre. También es una idea terrible.

Una solución mejor, que tendría la ventaja adicional de ayudar a casi un millón de floridanos sin seguro de salud, es aceptar la versión de mercado privado específica para la Florida de la expansión del Medicaid que el Senado ha elaborado y que aliviaría la crisis en el financiamiento de los hospitales.

Scott ha pedido que se reanude el trabajo, pero no trazó un plan de acción para aliviar la crisis inmediata ni ofreció una solución integral. El gobernador quiere que el resto del país vea a la Florida como un estado que funciona bien, pero eso no está pasando ahora. El gobernador debe arreglar el problema.

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