Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un cuento de hadas en el Congreso

Los miembros de la Cámara de la Florida durante el primer día de la sesión legislativa 2014 de Florida en Tallahassee. Foto de archivo.
Los miembros de la Cámara de la Florida durante el primer día de la sesión legislativa 2014 de Florida en Tallahassee. Foto de archivo. AP

A juzgar por los titulares y algunos informes de prensa, el Congreso logró lo que parecía imposible esta semana al aprobar un presupuesto: la primera resolución conjunta presupuestaria que los legisladores han aprobado desde el 2009. Pero no celebren todavía.

Los republicanos que controlan el Capitolio consideran la propuesta aprobada por el Senado por votación de 51-48 el martes y aprobada anteriormente por la Cámara como un logro histórico, pero eso solo es cierto si usted cree en cuentos de hadas. El documento es poco más que una lista de deseos políticos, un marcador ideológico que tiene muy poco o ningún significado práctico pero que sí da a sus partidarios algo fenomenal de que jactarse políticamente ante los ingenuos.

Pero es útil como forma de examinar las prioridades de los republicanos que controlan el Congreso y compararlo con las prioridades presupuestarias del presidente Obama. Es improbable que el presupuesto del Presidente se convierta en ley, pero sus objetivos parecen más a tono con el mundo real y con lo que el país necesita en este momento.

Los legisladores del GOP afirman que su presupuesto eliminará el déficit en la próxima década. En realidad, no hará tal cosa porque no es vinculante, lo que significa que no tiene un impacto en el gasto real. Pero el hipotético proyecto recortaría $5.3 billones en gastos en 10 años al reducir el gasto en programas de ayuda a los pobres como los sellos de alimentos, el Medicaid y otros beneficios.

Hay varias razones por las que eso no sucederá.

La primera tiene que ver con la realidad política: cualquier acción de ese tipo recibiría el veto del Presidente.

También dudamos que los legisladores se esfuercen por lograr reducciones draconianas en programas de beneficios ahora que se acercan las elecciones presidenciales.

Veamos, por ejemplo, la receta republicana para la atención médica: para lograr los recortes recetados, tendrían que redactar y aprobar un proyecto de ley para eliminar la Ley de Cuidado de la Salud A Bajo Precio, convertir el Medicaid en subvenciones a los estados, y convertir el Medicare en un programa muy distinto que ofrezca a las personas mayores elegibles ayuda para comprar un seguro de salud privado.

El impacto en el público sería considerable, y nocivo, ya que la reducción general en los gastos abarca $4.2 billones en recortes a programas de beneficios como el Medicaid, el Medicare y los sellos de alimentos en un período de 10 años.

Teniendo en cuenta la naturaleza exagerada de esta propuesta y las estrictas condiciones de la medida presupuestaria, hasta miembros clave del comité político republicano que votaron a favor están escépticos. “Con las cifras que tenemos que asignar, no estoy seguro de que podamos aprobar estas propuestas”, dijo el representante Harold Rogers, republicano por Kentucky, presidente de la Comisión de Asignaciones de la Cámara.

Por último, está el elemento de cuento de hadas: hacer que el déficit desaparezca supone que el presupuesto de austeridad produciría un crecimiento económico más rápido, que incrementaría los ingresos tributarios y por lo tanto contribuiría a balancear el presupuesto. Ojalá fuera así, pero la experiencia de Europa con la austeridad después del derrumbe económico de 2008-2009 indica que la austeridad tiene precisamente el efecto opuesto: actúa como un freno al crecimiento.

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